viernes, 22 de mayo de 2026

"I Love Mou"



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Viriato, Figo, Cristiano, y ahora, Mou, aquel Mou ninguneado en su día en Barcelona porque parecía por su don de lenguas el Doña Marina de Bobby Robson, sin que nadie reparara en que el listo era él. Mas la venganza es un plato que se come frío, y Mou ha puesto al mejor Barça de la historia en el brete de terminar el año en blanco. Viriato, Figo, Cristiano, y ahora, Mou. El carácter de estos pastores lusitanos gusta mucho en Madrid, por cuyas calles el chavalerío pasea con la camiseta del Inter. “I love Mou”. ¿Es Mou el hombre de la Décima? Queda la final del Bernabéu, donde yo creo que volverá a tener razón Lineker y ganarán los alemanes de Van Gaal, que es más alemán que Kant, pues el fútbol sigue siendo ese juego que juegan once contra once (salvo contra el Barça) y que ganan siempre... los alemanes. En contra de Mou está el día a día: su fútbol produce muermo. Pero en contra de Pellegrini están los días decisivos: Alcorcón, Lyon y Barcelona. Además, Mou cuenta con la noche del Camp Nou, donde Laporta se comportó como un paleto de Paco Martínez Soria: republicanote él, tiró a los forasteros al pilón activando el riego (¡su himno de Riego!), mientras en Madrid, sin señal del partido por un sabotaje a Telemadrid, nos venían a la memoria las palabras de doña Inés al escuchar en su celda de labios de Brígida el comienzo de la carta de amor de don Juan: “¡Santo Cristo, qué principio!” Por fas o por nefás, Telemadrid es como el galgo del tío Zaragoza, que cada vez que saltaba la liebre él se ponía a mear. A Zapatero, culé de conveniencia, el fundido en negro de Telemadrid le pillaría con el informe de S & P en una mano, y en la otra, la regadera de los brotes verdes de la ministra Salgado, erigida en el Lord Palpatine de la ruina española, que ya es una ruina en cinco idiomas, como diría el caballo de Calígula, que también fue senador, como Hipatia de Benidorm. Y el Hommer que todos llevamos dentro dice: “¡Otro botellín de Duff, Mou!”