Francisco Javier Gómez Izquierdo
De Córdoba, que éste fin de semana llenará sus calles como si fuera a acabarse el mundo alrededor de sus exuberantes cruces florales, vinimos ayer a los montes de Toledo para acompañar al suegro y ver cómo reciben la Primavera las gentes de Cabañeros. Hace años que no veníamos y mi doña tiene gusto de escuchar "los mayos", esas serenatas que recorren el pueblo ante cruces más modestas que las cordobesas -aquí en vez de rosas y claveles se forran con el abundante cantueso del monte- entonadas "como toda la vida".
En el cercano pueblo de Fontanarejo, al anochecer del 30 de abril, víspera de San Felipe y Santiago el Menor, el de Alfeo, apóstoles que hoy sacan en procesión celebran "Las Luminarias". A la puerta de todas las casas se apila romero y al toque de campana -9 de la noche - se prende. A los cinco minutos todo el pueblo es abrazado por humaredas de distintas intensidades, depende del romero verde o más seco, y lo que parece fantasmal imagen es ancestral creencia de " quemar lo malo para que entre lo bueno".
Luego a las brasas se le añaden unos leñitos y encima de una parrilla se pone lo que cada familia y amigos dispongan: chuletas de cordero, chorizo, morcilla, panceta.. Paro en la puerta del amigo Felipe, casado con Mari, burgalesa, con el que tomo una cerveza y una tapa de queso. A la "cenorra" no me quedo.



