domingo, 10 de mayo de 2026

En tierra de nadie

Patio fuera de concurso
 
 
La mano 
   

Francisco Javier Gómez Izquierdo



           Como quiera que el Córdoba-Granada de esta tarde trae la misma emoción, que es ninguna, que el Barcelona-Madrid, partido éste que D. Tebas tenía guardado para bien-venderlo por las Asias, esta jornada hablo sólo de mi Burgos. Ayer, bajo uno de esos diluvios misteriosos que nos visitan en este 26, saltó a El Plantío vestido como si fuera la selección de Italia, como si jugara en Salamanca o Valencia, mientras el forastero Almería salía con sus galas oficiales. A mí estas raras usanzas no me gustan nada, pero está dicho que servidor está fuera de todo. Amortizado que se dice. El mosqueo de la indumentaria lo enmendó la presencia del recupeado Lizancos, el lateral derecho que junto al mediocentro Atienza tengo por elementos clave en el sistema de Ramis. Sistema cerocerista, amarrategui, cansón, como la Italia setentera. Quizás por eso Ramis, o el que mande, viste a los jugadores de azzurros. El Almería se presentó con su halo goleador, Leo Baptistao, Arribas, Embarba, Miguel -este Miguel fichado del Leganés es perfecto para la Segunda- , los cuatro titulares... Tiene el Almería mejor plantilla que el Rácing, pero creo que Rubí no ha sido capaz de formar el equipo que ha formado José Alberto López. El caso es que el aroma de semejante ramo de flores almerienses no pasaba los muros castellanos y El Plantío empezó a oler el gol de los suyos sobre la media hora en un zurdazo del lateral izquierdo Florian Miguel, tras perfecto pase de banda a banda del lateral derecho, Lizancos. El portero Andrés Fernández lleva varios errores morrocotudos esta temporada, pero a este disparo de Florian respondió con un paradón antológico y me dije: "Vaya, hoy tiene el día". Aparte de lo que pueda suministrar y convertir Curro, que me recuerda al Griezzman cuando se pone a bailar con lentos saltitos, la fuerza del ataque reside en las galopadas de Lizancos, al que el Señor cuide. El partido tuvo emoción, a Embarba le salió un disparo al poste, Mollejo se atarantó en ocasión clara y sin estorbos cercanos... hasta que al final, en los últimos diez minutos, el Burgos tuvo tres oportunidades consecutivas con las que con un presupuesto de 14 millones mereció derribar al equipo de los 300.

 
     Por cierto, el VAR (el asturiano González Fuertes al aparato), llamó al árbitro por una mano clara de Bonini, defensa almeriense, muy despegada, mucho más que la de Davies en Champions y que Del Cerro Grande castigó. El del artefacto dijo a Lax Franco que era mano punible, pero el murciano le discutió y no le hizo caso y se mantuvo en su apreciación. A este árbitro, que a mí me parece junto al mallorquín Luis Bestard los dos mejores de la categoría, lo van a defenestrar por esa funesta manía que tiene de pensar. Creo sinceramente que es mano clara, pero no hay voluntariedad. No lo veo penalti como ocurre en el 80% de los que pitan. En Burgos, no se hablaba anoche de otra cosa; hay indignación -en Madrid y Barcelona sacarían un manifiesto conspiranoico por el agravio- y más después de escuchar los audios entre Lax Franco y González Fuertes, pero creo que el VAR y los locutores sobre todo, han entontecido al aficionado y le hacen ver lo que nunca veíamos no sólo en el campo. Tampoco en los televisores antiguos. Que quede claro que esas manos, ahora se pitan siempre penalty, por mucho que a mí no me parezcan merecedoras de castigo. Mientras pongo esto me mandan el cabreo de Ramis.

 
  Al final 0-0 y se queda a la espera por si se puede entrar entre los seis. ¡Hombre!, si en Córdoba se echan cuentas desde el optimismo y se espera ganar los cuatro partidos que quedan, tres en casa y el otro en Éibar, ¿por qué no el Burgos quinto?. Pero me temo que nos estamos quedando fuera de concurso como alguno de los preciosos patios cordobeses y al final resultará lo que se pronosticó aquí cuando Burgos y Córdoba iban de yunta entre el ocho y el diez.