miércoles, 12 de septiembre de 2012

Independencia por lo privado

Pla

 
Pla:“¿Independencia? Los catalanes podemos fabricar muchos calzoncillos, pero no tenemos tantos culos”

 Jorge Bustos

Al nacionalista de buena fe por fuerza debe desmoralizarle en la intimidad que el día de su nación coincida con la matanza mora de las Torres Gemelas. En el exigente mercado de la efeméride, las acciones barradas de Rafael Casanova no tienen manera de competir con los pagarés humeantes de Osama Bin Laden. Todos los años la misma historia: vídeos de la isla de Manhattan cubierta de ceniza y vídeos de diputados del Parlament cubiertos con la estelada. Y no deja de resultar curioso que ambos aniversarios conmemoren un trauma colectivo como excipiente de patriotismo. La diferencia es que los americanos sí tienen al parecer una nación, y según los últimos indicios bastante considerable, mientras que el catalanismo tiene un subcampeón de Liga y una Generalitat rescatada por la metrópoli, lo que confirma de momento que el nacionalismo sigue siendo el último refugio de los bucles melancólicos.
 
Si yo fuera un intelectual orgánico de Cataluña, aparte de cobrar mejor y de sentir sobre mi pluma el peso milenario de toda una raza, para fundar el mito patrio hubiera de todos modos escogido a otro Casanova más pinturero que el triste de Rafael. Me refiero al veneciano Giacomo Casanova, que se escapó del trullo como Boadella, fue espía en media Europa, pasó a la historia de la literatura y se cepilló a un número indeterminado de cortesanas y vizcondesas que sus editores todavía se atarean en cuantificar, en medio de agrias disputas. Giacomo, por si fuera poco, estuvo preso en Barcelona –ahora mismo no recuerdo si por rotular en castellano o por ir a los toros–, y de la madeja de tan injusta penitencia igual podría yo sacar hilo para bordar un nuevo pelele del victimismo nacional que colocar en la galería de los homenots junto a Pompeu Fabra, Josep Tarradellas –a quien escribió en carta Josep Pla: “¿Independencia? Los catalanes podemos fabricar muchos calzoncillos, pero no tenemos tantos culos”– y Gerard Piqué.

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