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martes, 25 de septiembre de 2012

Asimetría

Paco Jémez

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El federalismo asimétrico es el malentendido de moda, puesto en marcha por Cebrián, que es académico, y Rubalcaba, que es químico, pero que piensan lo mismo que Marta Robles, sólo que después.

    –No se puede hacer nada –nos dejó dicho Thomas Bernhard–. Todo se basa en malentendidos. Y a que lo meen a uno también se acostumbra uno con el paso del tiempo. Bueno, probablemente uno se brinda a hacer de árbol. Y vienen los perritos y se mean. Pero ningún árbol se muere porque lo meen.
   
 El federalismo asimétrico parte de la creencia bernhardiana de que ningún árbol se muere porque lo meen. La cosa es quién se brinda a hacer de árbol. A los perritos, desde luego, les hace gracia Madrid.

    –¡La independencia o la pasta!
    
La pasta.

    –¡La independencia o la Liga!
    
La Liga.

    El federalismo asimétrico viene precedido de prodigios, como una extraña sierpe en el balcón del pepero Pons o el apagón a lo Pepe Gotera y Otilio en Vallecas, donde el mejor club del siglo veinte baila al son de Paco Jémez, el entrenador de torso griego, que no tiene luz eléctrica, pero se niega a jugar con luz natural porque sus aficionados son obreros (laborismo asimétrico), y curran de sol a sol.
    
El nuevo federalismo asimétrico está tomado de la primera República, la que dio en “democratizar” el Ejército (“¡Que bailen!”, decían los soldados a sus oficiales), en bombardear Alcira, Cartagena y Alicante y en dejar de recaudar las contribuciones y de pagar la Deuda y a los empleados.
    
¿Es que vamos a bombardear Barcelona?
    
Ni hablar. Con la Liga y un pacto fiscal, Barcelona será la Puerto Rico del Mare Nostrum, y Pep Guardiola, su Ricky Martin. Ricky españoleó para casarse y Pep españoleará para pillar el título de Del Bosque.