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sábado, 22 de septiembre de 2012

Dilemas y sucesos antes de Mourinho

 
Nunca jugó peor el Real Madrid que en la segunda temporada de Jorge Valdano como entrenador, allá por 1995/96; aquello era no saber pasar de la medular del equipo contrario, es decir, no poder llegar de ninguna forma al área del rival, y eso que jugaba Redondo

Pepe Campos
Taiwán

Nunca jugó peor el Real Madrid que en la segunda temporada de Jorge Valdano como entrenador, allá por 1995/96; aquello era no saber pasar de la medular del equipo contrario, es decir, no poder llegar de ninguna forma al área del rival, y eso que jugaba Redondo. La liga que ganó Valdano entrenando al Real Madrid, fue en la que Amavisca corrió como nunca se había visto, y también estaban por allí Luis Enrique y Zamorano. Es decir, puro toque de balón. Por medio, se zanjó la salida de Butragueño. La estancia de Valdano en el banquillo del R. Madrid se valoró muy bien, aunque su final fue un verdadero caos. Otros entrenadores blancos, que alcanzaron gran altura en su labor, y, con éxitos, como L. Beenhakker o J. Heynckes da la impresión, hoy, de que ni existieron. Los análisis futbolísticos dependen de los caprichos de la memoria.

La última excelencia prolongada que alcanzó el R. Madrid fue con la quinta del buitre, verdaderamente, una maravillosa manera de jugar al fútbol, si bien esa gran generación de futbolistas, con un fútbol de filigrana -Butragueño, Martín Vázquez-, se quedó sin Copa de Europa. En los primeros años de la quinta había que ser campeón de liga para entrar en la máxima competición europea, y se conformaron con ganar la Copa de la Uefa, allá por 1984 y 1985. Tanto nivel tuvo aquello que fue el precedente de los nuevos formatos de las competiciones europeas, porque había mejores equipos jugando la Uefa que en la Copa de Europa. Cuando ese Madrid enjaretó cinco ligas seguidas tuvo la desdicha de que se le cruzara en Europa el PSV Eindhoven, primero, y el Milan después. Una historia que habría que saber analizar. Puede que a ese R. Madrid le faltara un punto de coraje que no tuvo. Y jugaban Gordillo y H. Sánchez. Pero no olvidemos que el fútbol es un deporte. Es azar, también. Esto, a veces, se olvida.
 
Esa línea de buen fútbol estuvo ahí antes de que consiguiera J. Valdano entrenar al R. Madrid. Pero parece que sólo él ha concebido el fútbol como un arte. Después de aquella excelencia, la de la quinta del buitre, una nueva volvió a ponerla en uso en el R. Madrid, Vicente Del Bosque, el catedrático, con sus buenas formas en saber administrar el talento y el ego de sus futbolistas, como en su día hizo Miguel Muñoz -uno de los grandes entrenadores de la historia porque ponía a los mejores y les decía que jugaran bien, simplemente, sin monsergas-. El antiguo 6, logró que el R. Madrid jugara con estética, con toque, con inspiración. Parece que esto no era suficiente y llegó un día que ese asunto se acabó, cuando J. Valdano ejercía de ideólogo futbolístico del R. Madrid. Del Bosque no planteaba un fútbol vanguardista que era el que aspiraba plasmar ese R. Madrid galáctico. A su vez, y a la vez, sirva como simple ejemplo, se prescindió de un jugador como Makelele, que se ocupaba de tapar huecos, aquellos que dejaban las figuras resplandecientes, algo que era de mal gusto. Es curioso observar que después se ficharan tantos tapahuecos. Al tiempo, Etoo se marchó al Barcelona, un salvavidas para equilibrar la historia entre el Barça y el R. Madrid, -un regalo- nunca lo suficientemente valorado.
 
En fin, la historia continuó. Es larga. Por lo que pasó en ella está J. Mourinho de entrenador del R. Madrid. Ha llegado para deshacer errores que la Filosofía Aplicada ha generado en el fútbol. Todo un dilema. Que Mourinho gestiona.