Follow by Email

lunes, 24 de septiembre de 2012

Domingo de Ramos


La hormiga y la avispa

Igacio Ruiz Quintano
Abc

    El cine es el libro de los que no leen libros y referencia, por tanto, del montaraz periodismo deportivo, que en pleno runrún prelectoral juega a montarle a Mourinho un motín del Bounty por la suplencia de Ramos, como cuando Casillas, el Príncipe de Asturias de la Xaviamistad, se quedó en el banco en un Trofeo Bernabéu.
    
¡Todos somos Sergio Ramos! –protestan cuchara en mano.

    Extraño humanismo, el periodismo.

    Arsuaga, el hombre de Atapuerca, habla en Madrid a los periodistas científicos de la placenta que según él gastan los extraterrestres, y esos periodistas lo escuchan con unción, como si de su boca manara leche de tigre. El mismo día, también en Madrid, Mourinho deja en el banco a Sergio Ramos, y los periodistas deportivos, con su carrera de periodismo por toda autoridad, le levantan la mano a un tío que gana diez millones de euros por tomar decisiones de fútbol para decirle a quién sentar, a quién sacar y cómo jugar al City, que, por cierto, tiene jugadores tan buenos o mejores que el Madrid.
    
El Madrid tiene que jugar con los jugones –es el argumento del pipero de guardia contra la fortaleza de un Touré Yayá al que la Easy de Mou quitó el gas en un memorable primer tiempo de desgaste para que los jugones pudieran entrar a liberar el primer Bastogne de esta Champions.

    Sin Sergio Ramos.

    Pero con Casillas, aunque distraído, el hombre, en los goles del City, no obstaculizándolos, y del Madrid, no celebrándolos, por la desgracia de un niño polaco, según unos, y según otros, por el robo de una talla de la Virgen de Navalacruz.

    En cuanto a lo de Ramos, hay pistas que apuntan a la ralea antiespañola de Mou, quien al parecer todavía no ha ido a un restaurante de cocina española (sic) que hay en Vallecas, muy frecuentado por los futbolistas españoles del Rayo y del Real.

    El periodismo deportivo, como el Dios de Santa Teresa, está siempre entre pucheros.

    La verdad es que Sergio Ramos, para entendernos, tiene algo de requeté, y con los requetés, decía el Conde de Rodezno, hay que atenerse al concepto vaporoso y personalísimo de la disciplina, porque nosotros, los carlistas, le decía a Franco el conde, organizamos un desfile y nos sale una romería.
    
Los requetés –era la explicación de Rodezno– hacen la guerra de un modo magnífico: y, cuando después de pelear como leones, alcanzan la victoria sobre su objetivo, desertan en masa; y se van sin permiso a sus casas a ver a la novia, saludar a la familia y reportar su cargamento moral. En pura técnica jurídico-militar, cada vez que acaban una batalla victoriosa habría que formarles consejo de guerra.
    
Los conceptos, venía a decir el conde, tienen poco que ver en las movilizaciones de esos seres “clásicos” que son los requetés, volcadas siempre hacia el lado existencial mucho más que hacia la simplicidad intelectual. Es lo que Unamuno, con cierta burricie temperamental, quiso decir en su epigrama sobre el diario “El Pensamiento Navarro”:

    –Pensamiento y navarro… ¡imposible!



VIDA O MUERTE

    Messi subido a un palé para levantarle la voz a Villa “es vida”. Cristiano bajando a un patio para afearle un gol a Casillas sería… la muerte. Villa es el mejor goleador de España, dice Del Bosque, pero por esas cosas de la vida juega de suplente en el Tito Team, equipo que sigue sin jugar a nada, pero que, si damos crédito a Rosell, representa como nadie a los catalanes y sólo a los catalanes, con lo que a un culé de Alpedrete lo deja en situación de okupa sentimental. Así que a la huelga de hambre por la titularidad de Ramos habrá que añadir la huelga de sed por la titularidad de Villa. A vida o muerte.


La hormiga y la miga