miércoles, 13 de julio de 2011

Se acabó la fiesta

Pandereta con Las Ventas al fondo

EL CRAC

Ignacio Ruiz Quintano

Abc

Día caliginoso con un solo punto de brisa marina: no ese percebe que, según Camba, hay que ir oliendo mientras se rema en el Retiro, sino el escalofrío por la espina dorsal que le entraba a uno con la radio del taxista: la prima de riesgo. ¡Y qué rumores! Como en América, cuando el 29, se corrió que en los hoteles ya no quedaban habitaciones altas para poder tirarse por las ventanas a la calle. Y sería casualidad, pero al saberse de la reunión de Zapatero con su ministra Salgado para hacer frente a la situación, la cola del cajero parecía la del abono de San Isidro. Zapatero y su ministra Salgado dieron a entender, en efecto, que la prosperidad continuará, rito que, como sabemos por Galbraith, en nuestra sociedad se considera de gran valor para influir la coyuntura económica. «Se cree a menudo que con sólo afirmar, solemnemente, que la prosperidad continuará, ya se garantiza que efectivamente continuará». El deseo gubernamental coincidió con mi hallazgo entre las hojas de «El crac del 29», de Galbraith, de una papeleta: «Bolsa de Caridad del Senor (con ene, sí señor) del Gran Poder. Viernes Santo Madrugada 2008». ¿Qué hicimos mal entonces para vernos ahora en esta hora? Fue la segunda primavera de Zapatero, cuando todo el periodismo celebró la victoria del tuerto Solbes sobre el pájaro de mal agüero Pizarro, finalmente expulsado de la política por casandrista, más que casandrista. ¿Qué hacer? ¿Ir al cajero o esperar a que Zapatero y su ministra Salgado den por concluida su reunión? El hecho de que no se haga nada en una reunión dedicada a no hacer nada no es normalmente causa grave de embarazo por parte de los reunidos, explica Galbraith...

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