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viernes, 21 de mayo de 2010

Boxeo: Los viernes del Campo del Gas, XVI


Benny Leonard


BENNY LEONARD vs. RICHIE MITCHELL
(14 de Enero de 1921)

Nat Fleischer

El deporte de los puños quizás nunca conoció un hombre tan estudioso como el ligero Benny Leonard, un boxeador que analizó, practicó y perfeccionó todo movimiento físico posible entre las cuerdas, y además estudió la psicología del boxeo. Muchas peleas ganó Benny gracias a su superior inteligencia. Yo lo vi en la mayoría de sus encuentros y casi todos fueron emocionantes o verdaderos recitales de arte que recuerdo vívidamente. Pero el que ocupa un lugar entre los diez cimeros del medio siglo es el que celebró frente a Richie Mitchell en el Madison Square Garden.

Mitchell, el orgullo de Milwaukee, ya había sido noqueado por Leonard en siete asaltos, pero era un hombre popular y le dieron una nueva oportunidad de medirse con Benny. Éste tenía buenas razones para calcular que podía anotarse el nocao en un asalto, porque Mitchell era un peleador nervioso e impresionable, que empezaba sus peleas muy atolondrado.

Parecía que iba a cumplirse el designio de Leonard, que rápidamente derribó a Mitchell en el primer asalto. El peleador de Milwaukee se levantó bastante mareado a la cuenta de nueve, y Leonard se precipitó a rematar. Golpeando con ambas manos volvió a derribar a su contrario, y una vez más Mitchell se levantó a duras penas a los nueve segundos. Trató de cubrirse, pero Benny era muy rápido y lo golpeó en el mentón para una tercera caída.

Con los ojos vidriosos, Richie se levantó y retrocedió tambaleándose en una esquina neutral. Allá lo siguió Leonard para terminar de una vez; pero de repente, cuando Benny lo estaba midiendo para darle el puntillazo, se produjo un milagro: un gancho de izquierda dio en el cuerpo de Benny, y una derecha le hizo diana en plena cara. ¡El campeón, levantado en vilo por el impacto, cayó sentado en el centro del ring!

Benny comprendió que ya no podría noquear en el primer asalto. Esperó a la cuenta de nueve y se levantó, sacudiendo la cabeza para librar su mente de telarañas. Hizo seña a su manager de que estaba bien, y con una soberbia exhibición de buen boxeo, toreó a su contrario, que se había convertido en agresor y parecía a punto de dar una sorpresa. Éste fue uno de los asaltos más grandiosos que he visto, pero sólo era el comienzo de una pelea maravillosa.

El asalto siguiente fue toda una odisea. Mitchell cruzó a Benny con una derecha a la mandíbula y nuevamente se aflojaron las piernas del campeón. Cada segundo de la batalla fue una emoción en los tres asaltos siguientes. ¡El monarca había tropezado con un verdadero rival!

Entraron en el sexto asalto en lucha violenta, como todo el resto. Benny colocó una derecha con tanto poder que derribó a Mitchell sobre su espalda. Richie se levantó y, metiendo el mentón en el hombro, fue al encuentro de Benny. Tenía los labios destrozados y sangrantes, los ojos casi cerrados, con un corte profundo bajo el izquierdo.

Pero ya Mitchell había soportado demasiado. Tambaleándose bajo los golpes incesantes de Benny, recibió una derecha fortísima en la mandíbula y fue a la lona por séptima y última vez. El árbitro apartó a Leonard de un empujón y contó los diez segundos. Así terminó uno de los grandes encuentros del medio siglo.