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martes, 30 de julio de 2013

Miradas



La mirada internacional de Villalonga

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Avisa Antonio Burgos de que, si vas con traje y corbata en Sevilla con toda “la calor”, te hacen fotos los turistas.
    
Y es que la mirada internacional es una mirada socialdemócrata para la cual el traje y la corbata son “kaspa” y, desde luego, prendas de un mundo demodé.
    
Yo empecé a oír hablar de la mirada internacional entre los 80 y 90 y en los círculos plásticos de la capital, cuyos satélites giraban en torno del Sofidú (que decía Umbral) de María Corral (“cuidado, que viene la Internacional”, que decía Ullán).
    
Dirán lo que quieran del castrismo, pero el nivel teórico de los críticos cubanos ya lo quisiéramos aquí –se le oyó decir a aquella gran dama de la plástica internacional.
    
La mirada internacional tiene algo de la famosa mirada taoísta que nos vendía Durrell, o sea, una sonrisa en el ojo de la mente, sólo que sin mente.
    
Además, cuando a la mujer de un banquero (?) le entra la manía de interesarse por el arte moderno, lo mejor es largarse con educación.
    
Ésa fue la despedida de la directora del Sofidú, de cuya mirada internacional es heredero en Madrid el tetrarca cultural de Ana Botella, Villalonga, que llegó al cargo dispuesto a limpiar de trajes y corbatas el culturato municipal a base de darle cuerda a los Zímozi en detrimento de los Portillo.
    
Lo que diga Zímozi.
    
En su lucha contra “las políticas obsoletas y nada adecuadas a los tiempos que corren”, Villalonga ya ha vendido un Millares a precio de Revello de Toro y ha sacado los colores a la izquierda política en un pleno (“¡parece que el de izquierdas sea yo!”) sobre subvenciones a fundaciones por no reírle la gracia, un poco de cochero, de aludir a Paloma O’Shea como “la mujer de don Emilio Botín”.
    
Carta (atenagórica) de O‘Shea a Villalonga y respuesta (verdaderamente fresca, farrucona) de Villalonga a O’Shea, en cuya media docena de párrafos reina, soberana, toda la insolencia del español con cargo público cuando se quita el traje y la corbata.