Follow by Email

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Ser inglés



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En esta cultura española del consenso político que en los 60 pusiera en circulación Fernández de la Mora se da mucha importancia al “acuerdo”, pero los ingleses son otra cosa. Por eso ellos tienen Gibraltar y nosotros no.

La pérfida Albión estaba de nuevo a punto de incumplir su palabra –comenta, con sobreentendido, Boris Johnson sobre la destrucción (julio del 40) inglesa de la flota francesa en manos alemanas.

Vía Francia, Alemania deslizó que, en lo del Brexit, Boris era un payaso, pero el payaso los ha descolocado con un golpe maestro que requiere de una energía mental casi a lo Churchill. ¡El factor Churchill!

Boris tiene la fascinación del factor Churchill, que él resume en una tarde de mayo del 40. Derrotados por los alemanes, los franceses invitan a negociar a los ingleses. Inglaterra está sola. Y el primer ministro, también. Él se niega, pero no basta: el primer ministro es un “primus inter pares” y debe convencer al resto: Halifax, Chamberlain… y “The Times”, portavoz de la política de apaciguamiento. Están en un callejón sin salida. Y a las cinco de la tarde Churchill asesta “su golpe maestro”: aplaza la reunión hasta las siete, convoca al gabinete en pleno y expone su parecer de la situación; concluye con una “parrafada casi shakesperiana”:

Si la larga historia de esta isla ha de terminar un día, que sea cuando cada uno de nosotros yazga en el suelo atragantado con su propia sangre.

Emocionados, le vitorean.

Al año de esta decisión, observa Boris, hallaron la muerte treinta mil ingleses: “Sopesando ambas opciones (una paz humillante o una matanza de inocentes), es difícil imaginar que alguno de los políticos británicos actuales tuviera los redaños suficientes para hacer lo que hizo Churchill”.

En ese espejo se mira “el payaso”, situado decididamente “al lado de quienes consideran que nunca, ni antes ni después, ha habido un hombre como él”:

El hombre que identificó mentalmente la noción de ser libre con la noción de ser inglés.