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miércoles, 28 de agosto de 2013

¡Prensa!


García

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El partido del Madrid en Granada lo vi en la terraza de un bar de un pueblo madrileño en fiestas.

    –¿Y por qué no juega Casillas? –me preguntó una vecina de mesa.

    –Por la prensa, señora.

    Lo cuenta Achille Campanile, periodista romano, en sus “Vite degli uomini ilustri”. Resulta que a Gutemberg le gustaban, no los libros, pues aún no había inventado la imprenta, sino el teatro, pero no tenía dinero y ningún cómico le pasaba invitaciones. Caviló cómo entrar al teatro de balde. Probó de todo, incluso a echar arena en los ojos del portero, mas fue detenido.
    
Finalmente, una noche surgió el chispazo del genio: se presentó en la puerta del teatro y dijo simplemente:

    –Prensa.
    
¡Prensa! –gritó el portero como un eco.

    Y lo dejó entrar.

    Fue la mejor ocurrencia de Gutemberg para entrar al teatro, pero ha sido la peor ocurrencia de Casillas para volver a la portería, puesto que Ancelotti es paisano de Campanile, y se conoce el cuento.

    –Pues si no juega Casillas me voy a la cama –contestó mi vecina de mesa.

    Y ahí nos dejó a todos, viendo chapotear a Cristiano como a un Chuck Norris enfangado en los pantanales vietnamitas, por efecto del tiquitaca sistémico.
    
Antes de caerme dormido sobre el postre (una bonita ración de tarta maría luisa) me entretuve pensando en la diferencia entre la antigua prensa deportiva, que ocupaba la tribuna y contaba (con gran escritura) lo que veía, y la moderna prensa deportiva, que merodea los vestuarios y (con abuso de la onomatopeya) teje la tela de araña de la alcahuetería.

    Para mí, el salto (un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la profesión) lo dio García en “El Plantío”, de Burgos, situándose entre los banquillos con su chubasquero naranja, y una voz del pueblo que gritó:

    –¡Pero si parece una bombona de butano!
    
Y estalló todo.