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sábado, 11 de enero de 2020

Petronio


Petronio


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Para la economía de derechas el gobierno comunista será una ruina, y para la literatura de izquierdas, otra edad áurea: un periodismo petado de Petronios, que es lo que el nuevo Régimen viene pidiendo.

    Petronio nos legó “El Satiricón”, con detalles de una cena del nuevo rico Trimalción que constituyen el avance costumbrista del nuevo gobierno de las vicepresidencias, un gobierno de simposios cuya “bodeguiya” no estará en La Moncloa, sino en la “Little House on the Prairie” de los Iglesias en Galapagar.
   
 La “bodeguiya” fue la cueva cultural que Felipe González se hizo en La Moncloa para su alterne de gotelé. Allí le soltó una noche a Ullán, que firmaba Yukel (en homenaje a “El libro de Yukel” de Jabès) un billete diario en un periódico de Madrid: “Daría lo que tengo por ser Yukel”.
    
Los Iglesias son aún más rastacueristas que González: tienen casón en Galapagar y han puesto caseta en La Moncloa. “En la Feria de Chamaco, Curro Puya ha puesto una caseta” titularon los revistosos del puchero cuando Puya se metió en un cartel de la Feria de Barcelona acaparada por Chamaco. En el gobierno, Sánchez es Chamaco, y Curro Puya, los Iglesias, cuyo cometido es organizar cenas de Trimalción en el casón y la casona galapagueño y galapagueña.

    Escribe Petronio: “Agamenón empezó: ‘Estaban reñidos un pobre y un rico…’ ‘¿Qué es un pobre?’, replica Trimalción. ‘¡Finísimo!’, dice Agamenón…”

    –Nuevo plato: un jabalí con gorro de liberto.
   
 No hay que ser Agustín García Calvo para imaginar esas madrugadas al aire serrano (¡krausista!) de Guadarrama: Pablemos, el de la ley de relatividad de Newton, y Sánchez, el de la cuna soriana de Machado, que en la investidura acusó a “La Ultraderecha” de quedarse en el fascismo del Cid, “y si no, ¿qué hacía el otro día el señor Ortega Smith en el aniversario de la toma de Granada?”
    
Y de guardia sobre los luceros, un inexpugnable cordón formado por “los fuerzos y cuerpas de Seguridad del Estado”, como dice Fortunata, esposa de Trimalción.