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lunes, 27 de enero de 2020

El Balonmano

 Campeones de Europa

Cajasur juvenil de Córdoba en Altea jugando el desempate
 contra Granollers
Al mes, campeones de España de juveniles ante el Barcelona

 
Francisco Javier Gómez Izquierdo

       “No llega a la gente”. Lo hablábamos la otra mañana en el desangelado pabellón de Fátima viendo un interesante encuentro de juveniles -Cajasur contra Puertosol de Málaga- cuatro aficionados al balonmano, tres de ellos entrenadores de base y un servidor prácticamente ajeno ya al desarrollo de las competiciones e ignorante de plantillas, clasificaciones y paradero de nuestros mejores elementos. Voy a los pabellones si en la mañana de sábado o domingo puedo, me acuerdo y alguien me lo dice, pero ya muy pocas veces y cuando llegan días como los de esta semana parece como que me reprocho el abandono de un deporte al que me incliné desde niño. El reproche me llega también de los escasos irreductibles -son secta benigna- con los que he compartido entrenamientos, viajes, partidos... de nuestros hijos, durante diez años extraordinarios enganchado al deporte en estado puro. Un deporte que forma individuos, que supone muchos esfuerzos y que a los padres nos costaba el dinero. No he gastado mejor los euros que en el balonmano.
     
Y es que esto del balonmano es parecido a lo de la España vacía de la que uno es. Quiero y me gusta muchísimo mi pueblo en la Demanda pero me fui como se fueron casi todos mis quintos y los quintos de las quintadas de los 60 y 70. Ha pasado en mi pueblo y en todos los de Castilla. Volvemos, porque echamos de menos su aire y su río, a pasar quince días o un mes pero ni se nos ocurre volver -bueno, sí se nos ocurre pero no nos atrevemos-, ni siquiera para morir, donde nacimos. Si los que añoramos, sobre todo en verano, el frescor del atardecer, la paz absoluta del campo y el sosiego y filosofía de los pocos que allí quedan, no nos sentimos  llamados por las voces de los pregoneros de la nueva moda ¿a qué éste empeño en buscar gente que no existe?

      El balonmano quizás sea el deporte más admirable no sólo en cómo se practica en la base -nadie espera vivir del noble deporte como ocurre con el fútbol o el baloncesto, disciplinas en las que hay padres que adivinan en sus hijos Raúles o Gasoles-; el de mejor rendimiento en lo profesional -en España, club profesional, profesional el Barça y poco más pero balonmanistas en los mejores clubes europeos, a patadas- y el de mayor nivel en cuanto selección. Nadie discute que cuando en 2005 se conquistó el campeonato del Mundo fue el momento de promocionar y procurar equipos en todas las escuelas no sólo para hacer cantera sino para educar la soberbia y moldear las malas voluntades de los escolares, pero el espíritu fenicio invadió la Federación y en vez de en abierto llevaron el balonmano al pagar por ver con lo que apagaron la euforia desatada en la chiquillería que ni soñaba convencer a los padres para un sacrificio mucho mayor que el que suponía llevarla a los partidos a las tres de la tarde. El entrenador José Urbano y un servidor en dos coches hemos llevado más de una docena de criaturas de 10 años con peligro de multa desde Fátima al parque Azahara, la Salle o la Fuensanta porque la mayoría de padres no entendía los caprichitos del nene.
      
Lo que quiero dejar constancia es de la sana y emocionante alegría  que experimentas en tardes como la de ayer cuando ves a muchachos, y me refiero a los Dujshebaeb por ejemplo, a los que has visto en esos polideportivos de Andalucía y España disputar sensacionales sectores en los que has disfrutado del deporte de verdad. Ese deporte del que todo Cristo habla pero que pocos conocen. Ese deporte que para que dé satisfacciones, exige sacrificios y al que uno ha estado con gusto rendido y comprometido durante diez años. Campeones de Europa otra vez; dos veces campeones del mundo, subcampeones y terceros una porrada de veces...
     
-¿Y qué se puede hacer para enganchar a la gente y al público en el balonmano?, dice Berni.
    
-Pues no se sabe, pero lo más importante es que no llega a la gente y contra eso no se puede luchar. Con lo bien que lo pasamos en Torellano, en Toledo, Granollers, Denia.....¡Qué bueno es el lateral zurdo de Puertosol! Y el pivote es listo, listo...
 
 Eso sí, hoy todo el mundo contento con el título de campeones de Europa pero en verdad la gesta se ve oscurecida por la absurda y desgraciada muerte de Kobe Bryant, estrella de un deporte que, es indiscutible, llama mucho más que el balonmano.