Follow by Email

lunes, 2 de abril de 2018

La segunda juventud

Doctor Voronoff


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La segunda juventud de Cristiano Ronaldo está explicada en la tercera juventud de Zlatan Ibrahimovic, ahora en Los Ángeles, sede de su debut como galáctico del Galaxy en el fútbol estadounidense, con una exhibición de arte y poderío únicamente al alcance del Genio de la Victoria, en el Palacio Vecchio de Florencia, que es el modelo en mármol de Ronaldo e Ibrahimovic.
Ibrahimovic fue el primer futbolista en gritar “¡el rey va desnudo!” al paso de Guardiola, el golpista de Sampedor, y fue un personaje que por desgracia se perdió el madridismo, que debió hacerlo coincidir con Mourinho en el lugar de Higuaín, de Benzemá, de Kaká y hasta de Callejón.
Me siento joven –explicó Ibrahimovic en Los Ángeles–. Ya dije en el pasado que me siento como Benjamin Button: nací viejo y moriré joven.

Ibrahimovic en Los Ángeles

Genio de la Victoria
En tanto que futbolista, Ibrahimovic es hijo del cine, el libro de los que no leen libros, pero no va desencaminado.
Cavilando sobre estas cosas, un antropólogo holandés, Louis Bolk, observó que un chimpancé recién nacido es igual que un hombre viejo, de lo que dedujo que el hombre no es más que el resultado de prolongar la etapa fetal del chimpancé, y desarrolló una teoría, la teoría de la “fetalización” según la cual el hombre procede de un simio que, retardado en la infancia, logró reproducirse.
Un mono infantil con las manos todavía no deformadas al ser utilizadas como pies y la mandíbula todavía no alargada en busca de la fruta. ¡La fetalización!
Cristiano e Ibrahimovic están en  ese punto inicial de madurez que al decir de los cronistas hace tan bellas las rosas de otoño. Bolk nos proporciona la base de su misterio, y el ruso Voronoff, un secreto de la eterna juventud: según él, el cuerpo humano está constituido para vivir hasta una edad media de ciento cincuenta años. “El hombre puede y debe vivir ese tiempo”. ¿Y quién desea las menguadas prerrogativas –serenidad, recuerdos, tolerancia, comprensión…– de la vejez?
Se ha dicho que el hombre tiene la edad de sus arterias, pero yo afirmo que tiene la de sus glándulas.


Voronoff, doctor por París, ensayó sus injertos de glándulas genitales en corderos del Cairo antes de ponerse a manipular en monos. Presumía de haber triunfado con sus técnicas en la persona de un famoso violinista octogenario que “se puso a hacerle el amor a las mujeres como un galán de película”.

Me siento como un niño al que le das un caramelo por primera vez y luego va persiguiendo caramelos –dice hoy Ibrahimovic–. Ése soy yo ahora mismo persiguiendo el balón.

Y qué balón.

Vista la volea del gol de su debut angelino, ¿qué podría esperarse del golpeo de Ibrahimovic a un “Telstar 18”, el balón de “efecto ovni” con que se jugará el Mundial de Rusia, si el tiempo y la Guerra Fría no lo impiden?

La Fifa probando balones es como Kim Jong-un probando cohetes (¡el Cohete-man trumpiano!). Cuando Cruyff, el Profeta, dijo que el protagonista debe ser el balón no se imaginaba la revolución tecnológica que ponía en marcha desde el Telstar de México’70 al Telstar de Rusia’18, pasando por el Tango, el Fevernova, el Jabulani o el Brazuka.



“Tener un balón, Dios mío”.

Ya se desinfla el balón. / Sopla tú fuerte la goma. / Ata ya el cuero marrón. / El de badana en colores / déjase a los menores / para botar con la mano.
Con estos balones “kimjongún” (de trayectoria impredecible), Ibrahimovic, Cristiano y Messi pueden estar haciendo goles galácticos hasta que San Juan baje el dedo, es decir, los ciento cincuenta años prometidos por Voronoff. A Zidane se le pasó la vez como jugador, pero puede acompañarlos hasta esa edad como entrenador del Madrid: todo cuanto se le pide es no hacer el canelo en Champions, y él sólo ha de prestar su flor.

Louis Bolk

“UN SOL POBLE”

El piperío blanco no ve mal que el Madrid “tirara” la Copa, pues así se evita ahora el número de una final ante el Barcelona, con el dolor de cabeza que los del “Un sol poble” siempre dan. Este Madrid es muy de evitar los compromisos políticos (“Haga como yo y no se meta en política”): el Barcelona sacó un comunicado oficial a favor del golpe catalán, pero el Madrid no lo sacó ni oficioso en defensa de la Constitución “que con tanto trabajo nos dimos todos”, al decir de los piperos del 78. Y si ahora el Barcelona juega la final de Copa, allá el Sevilla con el aquelarre independentista de la “culerada” en el Wanda. Mediáticamente, ante la obscena caricatura evangélica del guardiolismo de Lucas (“Dios, te doy gracias porque no soy como los otros españoles, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano….”) álzase en España la sola oposición de un cómico, Boadella, a quien ni siquiera gusta el fútbol.