jueves, 4 de junio de 2026

San Isidro'26. Fiesta de corrales para tarde de gayolas y la tauromaquia más pueblerina que concebirse pueda, con Garrido, Martín y Navalón (con perdón). Márquez & Moore

 


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ


Anteayer, el respeto, el miedo, la incertidumbre, y hoy, la fiesta, el jolgorio, la parranda. Así es esto de los toros, a los que también se conoce como «Fiesta». Pues para todos aquellos a los que les va la fiesta, hoy la tuvieron en diversas formas y manifestaciones. Lo primero una fiesta en los corrales, cuando el sanedrín veterinario decidió no dar el apto a la corrida que mandaba Lagunajanda, que como ya hemos visto unas cuantas de esos «ganaderos» tampoco vamos a derramar una lágrima por el hecho de que esos animalejos hayan tenido que retornar a Vejer con el rabo entre los cuartos traseros. Lo segundo, la fiesta de las sustituciones: ¿qué prefieres, que te corte la cabeza o que te pegue un tiro?, pues ésa era la duda existencial al saber que las posibles sustitutas eran o bien La Ventana del Puerto o bien Montalvo. Al final la cosa se decantó por Montalvo, que mandó a Madrid un encierro de esos que hacen que a un ganadero un poco escrupuloso se le caiga la cara de vergüenza; no es que entre el que más y el que menos pesaron hubiera una «horquilla» de 102 kilogramos; no es que los toros estuvieran herrados con saña y mala leche; no es que de las seis prendas que trajeron echasen dos a las tinieblas; es que lo que salió por chiqueros fue una troupe de payasos del Circo Price, no de éste de ahora, sino del que estaba en el mismo sitio donde tiene su sede el mentecato de Urtasun, que si fuera toro podría haber llevado en el anca los dos círculos concéntricos de Montalvo con todo merecimiento.


Madrid hoy perdió sus complejos y se reivindicó plenamente como la Primera Plaza de Toros de Pueblo del Mundo. Faltaron puestos con churros, berenjenas de Almagro y algodón de azúcar en la explanada, faltó una noria y unos coches de choque y una tómbola para que la recreación hubiese sido perfecta en lo que concierne al exterior de Las Ventas. En lo tocante al interior todo salió de forma adecuada a la tauromaquia más pueblerina y más de fiestas patronales que se pueda concebir. La disposición de los tres actuantes dio pie a la transmutación, con la ayuda eficiente y necesaria de los ocho toros que salieron por la puerta que custodia don Gabriel Martín, hoy más barquillero que nunca, de los que dos fueron retirados de la circulación por los bueyes siderales que pastorea el ingeniero señor Fernández. La pauta de que la tarde se desarrollaría en un tono de fiesta y jolgorio ya se vio desde el principio, cuando el sufrido portador del cartel, don Alejandro Polo, salió de su negociado portando su pesada herramienta de trabajo para anunciar al primer toro sustituto de la tarde, corrido en primer lugar, faltando en la tablilla el número 2 de los 625 kilos del animal. Observado el error sale un propio portando el número natural que sigue al uno, que es colocado en la tablilla de la que vuelve a caer y cuando don Gabriel se retira y observa el guarismo en el suelo, con su cartel sobre el hombro la emprende a patadas con el número, acaso como homenaje al Mundial de Fútbol que comienza en breve. Estos indicios, el del toro blando y lo del cartel ya nos pusieron sobre aviso de que hoy la cosa iba de jarana.


Para vérselas con los Montalvo contrataron a José Garrido, de visón y oro, a Ismael Martín, de grana y oro, y a Samuel Navalón, de blanco y oro.


El del número 2, el primer sobrero, era de Casa de los Toreros, que ya el nombrecito tiene guasa, y atendía por Laborioso, número 51. Esta ganadería aún no cuenta con antigüedad, pero viene avalada por su procedencia Juan Pedro DomecqTorrestrella, que es como si dijéramos una ostra Guillardeau del número 1 para los amantes del toro que va y viene y no estorba. Comprenda el sufrido lector que no le aburramos con las insustanciales evoluciones del toro en los dos primeros tercios, dado que lo único verdaderamente reseñable son las caídas o caidillas del semoviente. Cuando don Lamberto aporreó sus timbales tocando a muerte ahí se dispuso Garrido a mostrar a la parroquia sus mañas aprendidas en sus diez años de alternativa. Comenzó ¿cómo no? de rodillas, porque ésta de hoy fue tarde de muchas rodillas, y fue desgranando su colección de pases, más vistos que la Puerta de Alcalá, en los que tuvo la precaución de no colocarse bien para uno solo de ellos. El tal Laborioso estaba laborando a favor de obra, eso es que iba y venía, ni una mirada, ni un mohín, ni un mal gesto, y ahí seguía Garrido con sus muletazos descolocados y su cite de aquella manera, cosechando aplausos del público, que parecía que venían a los toros directamente de la Procesión de San Roque. Reseñemos la estocada de Garrido y la muerte brava de Laborioso que, un poco, le redime de su bobería. Una cierta parte del público pidió la oreja y el Presidente, como quien dice el alcalde de la pedanía, sacó el trapo blanco y santas pascuas. El castañito listón que hizo cuarto, Caprichoso, número 38, no tenía el afán correteador del primero. A este le recibió de rodillas a porta gayola, esta de verdad, de la que te pones de rodillas sobre la raya blanca, para contento de los que eso les gusta y luego comenzó su faena, de nuevo de rodillas, en el platillo por no variar. Si con el bueno dio la medida de su talento o de su disposición, con el malo la cosa no acabó de tener lucimiento, habida cuenta de que las trazas que desarrolló en el segundo no distaban de las mostradas en el primero ni apareció ningún propósito de la enmienda sobre lo ejecutado con anterioridad.


A Ismael Martín le echaron por delante a Caprichoso, número 30, primer Montalvo cuya lidia veríamos entera. Lo mejor de Martín es su disposición, sus ganas de estar a todo, desde sacar al toro del caballo toreando hasta entrar en quites, banderillas o lo que haga falta. Había saludado al toro también de rodillas con una larga cambiada. Con la muleta la cosa pierde intensidad aunque el torero quiso dar su emoción a la cosa empezando con pedresinas y luego poniendo en marcha un trasteo muy superficial que es rematado con una estocada tendida. Parece que está haciendo oposiciones a tomar el sitio que ya va dejando el Fandi, con sus mismas armas. A su segundo lo recibió de rodillas en «medios gayolos» y cuando le estaba pasando por verónicas el toro le propinó una fuerte voltereta. Luego, tras haber clavado su primer par de banderillas el Presidente/Alcalde pedáneo decidió echar al toro para que saliera un zambombo de Fermín Bohorquez que atendía por Haragán, número 42, ante el que se verificaron unos nuevos «medios gayolos» y después una media verónica de rodillas en el 10. Un par de banderillas en terrenos del 4 corriendo hacia atrás y clavando toreramente en la cara es lo mejor de toda la tarde, y aunque el par fue excelente nótese cómo éste no se aparta del aire fiestero y provinciano que teñía toda la corrida. Comienza su faena nuevamente de rodillas y desarrolla el temario con argumentos equivalentes a los del primero, para terminar en un festival de bernardinas a go-go, un pinchazo y una estocada.


Samuel Navalón sorteó a Pólvora, número 86, ante el que desplegó unos modos que no acertamos a clasificar, pero que están en la línea de lo que vemos todos los días de manera reiterativa. Su aportación a la tauromaquia de gache fue su exacerbada exhibición de testosterona, poniéndose a milímetros de los pitones del pobre toro, que ya nos gustaría ver a alguno hacerle eso a los de don Pepe Escolar, y luego un clásico final aldeano a base de bernardas antes de cobrar una estocada en la suerte contraria. El sexto y último salió casi a las nueve y media, casi a la hora de irnos a ver los fuegos artificiales, que para no ser menos que sus antecesores también recibió una porta gayola, esta también del tipo «medios gayolos», porque no veas si se puso alejado de la tal porta. Tras el ¡ay! Se volvió a plantar de rodillas para dejar un pase afarolado y también se fue a los medios a ponerse una vez más de rodillas para comenzar su faena, en cuyo transcurso se llevó una voltereta pasando con la izquierda: el toro se paró en medio del muletazo y el torero no se movió, resultando prendido sin consecuencias y siguió sus labor, larga labor, hasta que ya decidió pegar unas bernardas sin la ayuda del estoque, poco lucidas y trompicadas. Pinchazo y estocada.


Faltó en Las Ventas esta tarde un tío rifando un jamón por el tendido*, que es el único detalle pueblerino que se echó en falta hoy. Todo lo demás se cumplió perfectamente.

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* N del E.- Ahí queda la idea, para Amón. ("Amón" es como Pepe Brajeli, apoderado de Curro, llamaba al "jamón". Alternando en la barra, si tenía que ir al lavabo, dejaba el postizo dental sobre el plato para que en su ausencia nadie tocara el "amón")




ANDREW MOORE










FIN