Francisco Javier Gómez Izquierdo
"Con setenta puntos se juega seguro el play off de ascenso", me decían los estadísticos a los que servidor miraba receloso porque esta mañana a mí me parecía que los cinco equipos involucrados en el fregado iban a ganar sus encuentros. El Deportivo, de fiesta y con los antecedentes de Valerón, Manuel Pablo y el Yeremay de ahora mismo no me ofrecía duda y es cosa que no reprocho porque es costumbre muy arraigada. Los aficionados del Málaga llevaron pancartas de sentido pésame a Zaragoza y es detalle que la baturra nobleza ha tenido el gusto de corresponder con mucho sentimiento y generosidad. Del Valladolid en Almería poco o nada se esperaba pero han sido los pucelanos los que han puesto en un verdadero aprieto a los almerienses que sólo han podido ganar por un penalty de mano tan clara como extravagante y sólo en Castalia, donde a mi sobrino le comían los nervios tenía ciertas esperanzas por lo que podría ser capaz de hacer el Éibar.
Desde el minuto 38, en el que Morante hizo gol en jugada precisa apareciendo por sorpresa como del fondo de una alcantarilla a saque de uno de esos córners que recuerdan a Unai Émery, hasta el 70 en el que Calatrava, redondeando una tarde inspirada de las que el zurdo suele, puso un precioso balón a Sueiro para que hiciera el 2-1 a favor del Castellón, el Burgos estuvo clasificado. (Estoy mirando el Leganés-Mirandés y veo cómo a mis paisanos se les anula un segundo gol por los milímetros que quieran decir los de los muñecos sobre las líneas). El Burgos planteó su partido, hizo su gol... y esperó. Los aficionados en El Plantío escuchaban la radio o miraban los móviles, vestidos muchos de ellos como Piné, "el Hincha" inasequible al desaliento. Los minutos pasaban al galope y el final llegó cinco antes que en Castalia, donde el Éibar empujaba hasta con el portero Magunagoitia en el área contraria. Magunazelaia tuvo muy buena ocasión pero resolvió como solía en Córdoba y... se acabó la temporada. Habrá que mejorar la plantilla, mantener el aplomo defensivo pues con sólo 33 goles en contra quedamos lejos del segundo menos goleado que ha sido Las Palmas con 40 y ésta aplicación en retaguardia también la pido para el Córdoba que ha acabado con 61 goles en contra, empatando hoy a uno con el Huesca. Al Zaragoza último le han colado 59. Si sigue Iván Ania, algo tendrá que enmendar.
Al final el Mirandés pierde 1-0 en un partido que ha dominado, ha marcado dos goles anulados por milímetros; el segundo es gol porque los muñecos están puestos uno tapando al otro y no hay ojo humano ni divino que distinga los dos milímetros y en el primero dicen los locutores que el muñeco tiene la punta de la bota en orsay, pero el hombro y el brazo del defensor se ven por delante. En 1980 esos dos goles serían válidos. Antes de los dos goles el poste ha escupido un balón que todo Butarque veía como estocada mortal. En fin, descenso del Mirandés y una pena que se pierda el derby burgalés en Segunda. Ése que tanto gustaba al difunto Piné.
¡Ah! Y por primera vez en la historia de los play off, un equipo con 72 puntos no los juega.

