viernes, 26 de junio de 2026

Naftaleno


Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo


Gottfried Wilhelm Leibniz


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Leemos en crónicas antiguas que en el Palacio Real de Viena se hablaba de una “dama blanca” que aparecía fantasmalmente cuando alguien de la real familia iba a morir. Que en el castillo de Brakemoore un enanito rojo, con una maza al hombro, recorre los pasillos y bate la puerta de la alcoba del duque cada vez que una duquesa comete una infidelidad: pueden verse los recios tableros, casi deshechos a fuerza de avisos. O que en la Selva Negra hay otro castillo donde suenan por sí solas las campanas, si se acercan los acreedores. Pero en crónicas de hoy mismo leemos que en el Ministerio de Exteriores hay un “fantasma” de nombre Naftaleno que, como escapado de la imaginación de Ibáñez, recorre los pasillos como la sombra del padre de Hamlet cruza por la terraza del castillo de Kromborg. ¡Naftaleno! ¿Y no habrá escapado de la charca que a modo de piscina de riñón adorna el entorno de la nueva concejalía de los pobres? Al fin y al cabo, en Madrid, los asuntos de los pobres y los asuntos exteriores han ido a parar a la misma calle, que es la de Ortega y Gasset. Y si la presencia de los pobres ya produce molestias, ¿a qué hablar de la irritación que al parecer provoca Naftaleno en las mejores cabezas de nuestra diplomacia? Con que su nombre hubiera saltado a los periódicos un par de días antes, el Número Dos de Zapatero sería hoy Naftaleno, y no esa sobrina “progre” de Calvo-Sotelo que habla de “la pluralidad” del PSOE como si fuera Leibniz –Leibniz y la sobrina “progre” de Calvo-Sotelo gastan el mismo peinado– exponiendo la filosofía monadológica. Es lo malo de ir a comprar el periódico y que te regalen una enciclopedia. Las enciclopedias, decía Tierno, son esas cosas donde abrevan las bestias, y a veces, los hombres. La sobrina “progre” de Calvo-Sotelo no es hombre, pero le ponen un micrófono delante y no perdona ni uno solo de los latiguillos que en España conforman la verdadera enciclopedia del hombre y la mujer de progreso. Allá Zapatero, pero, desde luego, más votos hubiera arrastrado Naftaleno.