domingo, 29 de marzo de 2026

Mis dos quereres se distancian

 

 
Cantero
 
 
Francisco Javier Gómez Izquierdo
 
         
       Hasta hace un mes, seis partidos, el Burgos y el Córdoba andaban de la mano, pegados al puesto sexto que da derecho al play off. Su diferencia andaba en uno o dos puntos desde casi el comienzo de la temporada. El equipo pinturero era el Córdoba, receptor de todo tipo de elogios de locutores, críticos y ¡por qué no! aficionados en general y cordobesistas en particular, mientras al Burgos se le acusaba de poca vocación atacante y excesivamente defensivo. Reconozco que el  juego del Burgos resulta desabrido, áspero y casi, casi antipático, pero Burgos, como Soria o Palencia son lugares que caen bien y el espectador neutral se inclina por la austeridad castellana ante, pongamos un Almería o un Deportivo de la Coruña. En los seis últimos partidos el Burgos ha recibido un gol. El que le marcó el Rácing de Santander. El Córdoba, 19 (diecinueve). Los locutores ya aceptan la inclinación defensiva de la Burgati, como decía mi hermano, y al pasar lista en la plantilla ven que la mayoría de los jugadores vienen de 2ªB y como ha dicho el portero Cantero al terminar en Valladolid 0-1: "...muchos venimos del barro, allá abajo y estamos dispuestos a defender hasta que nos maten". El partido ha resultado antipático. Se ha ganado en el último minuto por un penalty por mano "extendida antinatural" que es cosa que se dice ahora como si esa patochada fuera razón científica. Lo ha pitado el árbitro -éso se pita casi siempre penalty- pero el VAR se ha puesto cinco minutos "camorro", como un ratillo antes con un gol anulado al Burgos por milímetros. Pucela siempre ha sido el rival al que se tiene más ganas en Burgos, por ser el poderoso de Castilla y los muchachos de ambos equipos han tenido sus heridos en quedadas absurdas. Esta temporada el Burgos, con plantilla menos costosa que la blanquivioleta, está dando sopas con honda sobre todo a los que presumen de morro fino.
    A los de mi peña de Córdoba les digo que el Burgos es como  la Italia setentera, la del " catenaccio", la de Vieri, Burgnich, Bedini, que el Gaitu y yo recitábamos como una oración que acababa con Frustaloppi, Mazzola, Anastasi, Fachetti, Corso. ¡Qué más quisiera Ramis que tener gente parecida a los italianos para su catenaccio! Cantero es el portero que viene del barro de Ferrol, el lateral Lizancos viene del Polvorín FC y el Lugo; Grego Sierra, del UCAM Murcia, Sabadell...; Florian Miguel, del Oud-Heverlee belga, Sergio González, del Tenerife. Esta defensa ayudada por el leonés Morante, el burgalés David González y el bilbaíno Íñigo Córdoba más la colaboración estelar de Atienza, alma, corazón y vida de este equipo, todos ellos estajanovistas que aguantan para que Curro, "el bueno", marque o ponga el gol a Fer Niño, son los que conforman el once que juega siempre. Once, que los hijos del frío hemos aprendido de carrerilla.

     El viernes llegué a Córdoba a tiempo para ver el empate que sacó el Mirandés en El Arcángel. Carlos Fernández es el bueno del Mirandés, martirizado por las lesiones y cedido por la Real Sociedad, regaló a Adrián el 2-0 que parecía definitivo, pero como el truco está en buscarnos las espaldas y la condición física de la plantilla cordobesa es insuficiente, pues Carlos Fernández convirtió un penalty del fútbol televisero y marcó el empate a dos en el acostumbrado carajal en que suele caer la defensa de Iván Ania. Por cierto, queridos cordobesistas que aquí os asomáis, sólo en Burgos he visto que los reservas del Córdoba que no han jugado calienten al finalizar el partido. Ante el Mirandés, no lo hicieron. Ni en ningún otro partido. A mí lo de Burgos me pareció castigo, rabieta, bufido del asturiano en día nefasto. El Córdoba se salvará pero a mí el ambiente no me acaba de oler bien.