Francisco Javier Gómez Izquierdo
Decía David Vidal que un portero de fútbol no puede ser elegido Balón de Oro, mejor jugador de un mundial, una Eurocopa, una temporada..., porque un portero no es jugador de fútbol, sino "un especialista". No estoy de acuerdo con las cosas de Don David, pues entre las lógicas evoluciones aceptables por la ortodoxia, está la del portero-jugador aportada por Cruyff de la que hablamos antier mismo con ocasión de tantos despropósitos como acumula la portería del Córdoba CF. Reconozco que en casi todos los porteros veo defectos y que quitando los Maier, Iríbar, Arconada o el Courtois actual, de ninguno me extraña el yerro, pero lo de anoche en el Metropolitano, teniendo en cuenta la categoría del partido -la Champions decisiva- y el valor que se supone a las plantillas, escapa a comprensión humana la actuación del Kinsky del Tottenham, los regalos -hubo varios, no sólo el gol tonto- de Oblak, uno de los buenos y hasta los titubeos del en demasía elogiado Joan García, ágil como pantera, pero ¡ay!...¡bah! serán cosas mías. Mamardashvili ante el Galatasaray dio también un par de sobresaltos a los aficionados del Liverpool en el partido que se jugó a las siete.
¿Por qué tan mal tanto portero en la misma fecha? Como soy aficionado a muchas cosas raras, tales como el santoral -otros hay que miran embelesados a tertulianos gritones- busqué el del día y resulta que corresponde a San Vindiciano. De Vindicare, que significa Defensor. En especial por escrito, matiza el DRAE. No controlo como hasta hace quince o veinte años -ya no doy de sí-, las plantillas y de este Antonino Kinsky, checo, no tenía conocimiento. "Éste no mete el miedo que metía el sensacional Klaus Kinsky haciendo de Lope de Aguirre", pensé cuando lo enfocaron la primera vez. Cuando al cuarto de hora Igor Tudor lo sustituyó por el titular Vicario, servidor estaba consultando el santoral y pensando qué fantasías tendrían que idear sus "defensores" para reivindicar la dolorosa bajada a los infiernos cuatro días antes de los idus de marzo de un portero que seguro tiene condiciones. Si Lope de Aguirre fue conocido como "La cólera de Dios", éste otro Kinsky puede que hasta se duela, por atraerse la cólera de los dioses -es licencia que pido disculpen- por vaya usted a saber qué impiedades o dejadeces. No sé, resultaron raras por escandalosas y desnortadas las intervenciones de Kinsky, los despistes de Oblak y las vacilaciones de Joan García.
Al Bayern de Munich, rotundo y demoledor, le sobra el partido de vuelta para eliminar al Atalanta. (1-6). El 1-0 del Galatasaray al Liverpool dará muchos dolores de cabeza a los ingleses porque no los veo sueltos. El sitio de Osimenh no está en Turquía. El Newcastle adoleció de puntería ante el Barcelona, al que se le apareció la Virgen en un error defensivo que supuso el penalty del empate. No entiendo que Gordon no jugara de titular, y el Atleti, pues, nada, que le acompañó San Vindiciano.

