Francisco Javier Gómez Izquierdo
"Fueraparte", el periodo de bajón que todos los equipos de fútbol profesional experimentan cada temporada, desde aquí llevamos subrayando en el Córdoba, también en las victorias, un sistema defensivo que estudiado por los rivales sin detenerse en demasiadas honduras, es fácil derrumbar. Al Córdoba le meten muchos goles. Cada jornada que pasa concede más ocasiones. Anoche ante el Andorra, llegó esa debacle que ronroneaba desde el partido del Almería y el 1-4 final pudo acabar muy bien en un 2-7.
No voy a poner en duda los conocimientos tácticos y de preparación del entrenador Iván Ania. Tiene título y servidor no, pero me atrevo a decirle que con zagueros lentos es difícil no quedar en evidencia si los medios y delanteros no presionan como exige una línea defensiva plantada en el centro del campo. Además de una técnica entre bien y notable, los jugadores han de presentarse en cada partido con una forma física de casi sobresaliente para que lo que se pretende, resulte. Los locutores de televisión elogian hasta la náusea "la propuesta de Ania"; su valentía, su siempre mirar a portería contraria, el sistema innegociable... todas esas patochadas huecas, elogiosas, halagüeñas... que, creo, tanto debilitan a nuestros jugadores y sobre todo al mismo Iván Ania. Este hombre se empecina en el sistema y yo creo que dice a los suyos: "...nosotros a lo nuestro y que ellos se preocupen de nosotros". ¡Claro que se preocupan! José Juan Romero entrenador del Ceuta, y Carlos Manso, del Andorra, éste sobre todos, sabe que no hay que poner delantero centro contra el Córdoba. Al coreano Min-Su lo he nombrado aquí en dos o tres ocasiones. Lo que corre, su indefinida posición que le hace aparecer donde menos esperas, el suicidio de darle metros... y que es bueno, muy bueno, y jugará en Primera. El 19 de enero cumplió los 20 añitos. Bien, pues Iván Ania, como cada día plantó dos centrales que no marcaban a nadie porque tanto Lautaro como Cerdá -lo mismo hubiera dado con Justin u Olabarrieta- se encargan de abrir campo en las bandas para que Min-Su chospe en una especie de media punta que va de izquierda a derecha desconcertando a la pareja Alex Martí-Sintes, y hasta provocar acciones estrafalarias "voy-no voy" de los laterales Albarrán y Villarrasa que si iban a por Min-Su abandonaban la marca de los dos extremos. A la media hora, 0-3. Goles de Lautaro, Cerdá y Min-Su. El gol del coreano es lección de la que debe tomar apuntes nuestro míster. Le llega el balón hacia el círculo central, solitario en el hueco buscado entre centrales, encara y toca la pelota hacia el costado derecho de Sintes mientras se va por la izquierda en un sprint que deja en evidencia a todos los defensores blanquiverdes. En la segunda parte marcaría Le Normand un cuarto gol y nuestro Alison -¿porqué no juega este chico si es el que mejor dribla, el más veloz, y el que más peligro crea en el poco tiempo que juega?- el 1-4 definitivo.
El Córdoba está físicamente bajo mínimos, los rivales nos tienen superestudiados. Para que se hagan a la idea, ustedes saben que al Barça hay que sorprenderle en carrera desde el propio campo con tíos rápidos por el costado de Koundé que es el más lento. Es difícil hacérselo al Barça por su poderío en la presión y la calidad técnica de sus jugadores, pero el Córdoba no tiene calidad técnica ni, sobre todo, pulmones, para soportar lo que está por venir si nuestro entrenador sigue empeñado en creerse el ombligo de Segunda. El domingo a Santander, viene el Sanse y el 22 a Burgos. Veremos qué panorama se me presenta en El Plantío.
Por cierto, con la que está cayendo en este comienzo de la Tercera Guerra Mundial, no sé si el nombre de Bahrain Victorious es muy conveniente haberlo añadido a El Arcángel.


