domingo, 29 de marzo de 2026

El Señor de Córdoba


Salida de los Trinitarios



El Señor de Córdoba, imperial por la Magdalena



El Huerto de San Francisco y San Eulogio



Cambio de cuadrilla de costaleros de la Amargura


Francisco Javier Gómez Izquierdo


           El hijo, tras una boda el sábado en Sevilla, viene a ver al "Rescatao" y vuelve a Sevilla a las nueve. Paco, Mari Carmen y su hija María, como casi todos los años, si no les surge impedimento, llegan de C. Real, nos ponemos a comer sobre las dos, y a las tres, las mujeres y el hijo se van a coger sitio para ver salir "al Señor de Córdoba", que es como lo conocen los que fueron alumnos trinitarios -el vástago de servidor- y el Cordobita empapado de incienso primaveral andaluz. Paco y yo nos quedamos recogiendo y hacemos unos bocadillos para cuando se haga de noche. Al llegar a la plaza del Alpargate, que en verdad se llama de Cristo de Gracia - el crucificado venido de México que sale en Jueves Santo de la iglesia Trinitaria- coincidimos con dos matrimonios de Don Benito y al hilo entran cuatro muchachas de Guadalajara devotas de un Cristo que cada año atrae nuevas muchedumbres. ¡Cuánto gentío, Dios mío! No estábamos al tanto de las novedades y nos ha sorprendido la túnica del Señor. Informa un cordobita que la túnica procede de un traje de luces del diestro Rafael Sánchez Saco que tejieron unas monjas allá en 1950 y que lo acaba de restaurar un experto conservador-restaurador de la Universidad de Sevilla. Hemos recortado calles y lo hemos esperado en La Magdalena donde los de Piedrabuena lo han podido contemplar a su amor y sin bulla. En Ronda de Isasa, comienzo de la carrera oficial, entraba el Huerto, que es Hermandad del siglo XVII, en la que destaca el Cristo orante en Getsemaní y la devoción del barrio por la Virgen de la Candelaria. Desde el puente de Miraflores vemos pasar la Vera Cruz del Campo de la Verdad por el puente romano. Nos retiramos a causa de un imprevisto percance y subiendo de la Corredora hacia el Ayuntamiento, ¡error!, nos vemos atrapados por una bulla que espera a las Penas de Santiago.

      Se han ido todos y quedamos solos mi doña y servidor.