Francisco Javier Gómez Izquierdo
Decía Johan Cruyff que no le importaba que le colaran cuatro goles si su equipo era capaz de marcar cinco. Cruyff era un genio a pesar de alguna que otra extravagancia que a servidor sin ir más lejos le parecían incomprensibles. Tal que cuando le preguntaron quién le parecía el mejor portero del mundo. "Jair, por lo bonito que suena su nombre", contestaba aquel portento. Los aficionados recuerdan sus guerras con los porteros que no sabían jugar al fútbol (Zubizarreta) y la inclinación que tenía por los que se atrevieran a regatear y pasaran en largo como si fueran líberos, empleo éste que ya no se lleva. A Busquets padre lo puso de ejemplo para el futuro y las recuas de discípulos que le han ido saliendo todo se les hace Carlos Busquets como primer mandamiento del pensamiento cruyffista.
Servidor, que como saben, es un simple aficionado, cree que además de un portero-jugador, laterales incisivos, técnica por arrobas y un físico de notable para arriba son precisas mas cosas que sólo Cruyff sabía interpretar.
Este preámbulo viene a cuento del Rácing de Santander, 4 - Córdoba, 3, de ayer domingo, en el que dos entusiastas de Cruyff, José Alberto López e Iván Ania, compitieron en fanatismo. El Rácing no ascendió el año pasado por ser su defensa un coladero. Sigue siéndolo, pero esta temporada marca muchos goles -la máxima de Cruyff-, y ya lleva 60, cifra que contrarresta los quebrantos de retaguardia, que no han sido pocos. Tantos como 39. Hay una diferencia de 21 a favor y creo que tiene el equipo un caminar rotundo que le va a llevar a Primera. José Alberto lanza flores a Iván para convencerle que va por buen camino, pero el cordobesismo ve que en 29 partidos el Córdoba tiene 41 puntos, 41 goles a favor y 41 en contra. Está en el puesto 11, justo en la mitad de la tabla, que es a lo que se puede aspirar con semejantes números tan equilibrados y que tanto engañan a los amigos de la estadística. La poca estima de Cruyff con los porteros la tiene también Iván Ania, que quitó de la titularidad a Carlos Marín ante el Racing precisamente en El Arcángel allá por septiembre y ayer le devolvió el puesto por cosas que no le gustaron de Iker Álvarez. Resultado: 1/ partido nefasto de Carlos propiciando un gol en una mala salida en un córner y otro por intentar regatear a Íñigo Vicente, uno de los jugadores más listos de Segunda. 2/ Los dos guardametas en el disparadero hechos flan.
¡¡Ojo!! El partido fue del Córdoba. Jugó como no se le ha visto en toda la temporada. Jugó para ganar, pero no se pueden regalar goles, ni dejar de vigilar al veloz Andrés Martín, el Pichichi de Segunda, al que sin lateral izquierdo enfrente se asigna su persecución a un Requena corredor de medio fondo en el centro del campo. Dos goles coló el que fuera nuestro Andresito y hoy flamante Pichichi de la categoría. Seguirá siendo atractivo ver jugar al Córdoba, se ganarán partidos... pero nos seguirán marcando goles y se necesitarán cuatro y cinco para ganar.
Luis Ramis no comparte en sus tácticas y métodos las alegrías de Iván Ania y José Alberto a los que hay que añadir a Rubí del Almería (53 goles a favor y 40 en contra) y Pablo Hernández en el Castellón, sino que nos recuerda a las pesadas hormigoneras de los Maguregui obsesionados con no encajar. 26 goles lleva en contra por 32 a favor, lo que le basta para estar a tres puntos del ascenso directo, aunque se espera que esté a seis si el Almería gana a la Cultural esta noche y suma 52. Se ganó al Mirandés sin sobresaltos y sin delantero centro. Ahora pone a Appin, un medio ofensivo, en vez de a Fer Niño o Mario y con un 4-4-2 que para mí es un 4-6 se va apañando. Los goles los mete David González, zurdo y que llevaría el 10 en los 70 y además es burgalés, detalle que se agradece. Lo que no gusta del Burgos es el juego que despliega. "Joé, tu Burgos -me dice un quinto de Montemayor que se sienta al lado en El Arcángel-, no juega ná y ahí está". Así es. "Menos jugaba el Oviedo la temporada pasada y ascendió", le contesto. "También es verdad..."


