Hughes
Pura Golosina Deportiva
No lo decimos, pero más o menos todos vivimos para la Champions. Llevamos nuestras vidas, unas pletóricas, otras vacías, como podemos, pero sabemos que tendremos un desquite, un rato febril (pero febril sin dolor) en el que el tiempo será distinto, la vida será cine, los minutos infantiles.
Lo vemos en el Bernabéu. Padre e hijo viendo el partido. Se igualan en la Champions. En la Champions el padre es más niño que el niño.
Y es verdad que nos iguala. Nos iguala la muerte, pero antes la Champions.
El Madrid salía con muchos reservas, sin Bellingham, ni Mbappé y nadie daba un duro por él. La situación perfecta. Así hay que llegar a marzo. Lo sabe tanto el club que ha reorientado la organización para ello.
Antes del pitido inicial había que ver a Thiago con los gestos del keniata antes del pistoletazo. Qué ganas tenía el muchacho de correr.
No estaban dos cracks, pero estaba Mendy. Que no esté Mbappé sería preocupante en otro club, pero no en el Madrid. Le hemos dejado con Ester Expósito cedido unas semanas y ahí está bien. Contento él, contentos todos.
El Madrid salía con el buen inicio que procuran Trent y Huijsen en la construcción, y con Brahim de falso 9. A Noé le vas a hablar de la lluvia, por eso era una genialidad reinventar, ante Guardiola, la no posición con Brahim, que era falso falso 9 porque vimos que el falso 9 iba a ser otro.
El City era un City decepcionante. Un City poco tocador, vulgar, normalizado. Guardiola siempre hace la cosa rara. No puede no hacerla. O se pasa o no llega. Yo creo que todos entendemos por qué le dejó la mujer. Tiene que ser insoportable de maniático. Su TOC es joder las eliminatorias de Champions.
El Madrid tenía agilidad, ímpetu, buen toque y abundancia en la mediapunta, pero un gran vacío arriba. Ese vacío al principio pensamos que no se iba a llenar, que era miedo o insuficiencia y que acabaría cansándolo todo. El Madrid es así: dos años sin centrales y en el momento cumbre, sin delanteros.
El ataque era como comerse un bistec sin dientes, chupeteándolo. Hasta que apareció la Tromba.
Porque el vacío lo iba a llenar todo Valverde, iba a llenarlo llegando, pero llegando como torrente, llegando como DANA por todos lados, desbordando entero al City.
En el 19, Courtois le hizo la del portero moderno a Guardiola y con la zurda la lanzó larga a Valverde, que salió desde su campo y superó a O’Reilly, que jugará de todo pero de lateral poco, con un control y luego a Donnarumma que salió como una loca con todas sus consonantes; a Valverde le quedaba un toque y apenas ángulo, pero la metió. Fue un golazo eterno de Champions, de los que se recuerdan toda la vida.
Quedaba mucho por ver y al poco, Vini contragolpeó y pasó a la espada de los centrales, donde rompió Valverde como nueve, con diagonal, control y zurdazo; y el control tuvo no sé qué giro de adecuación, como un ladear de cadera para reorientarse, uno de esos gestos únicos de acompasamiento que hace Valverde para perfilarse cuando aparece por el lado izquierdo y su biomecánica le pide un extra. Su disparo no es sólo percusión. También tiene una forma única de ir colocándose en carrera (ojalá ver a Valverde en radiografía, su juego esqueléticamente).
El 2-0 ya era cosa seria y el Madrid rompió a ser el Madrid, hubo un demarraje anímico y se vio que Thiago contagiaba con su correr desesperado.
Doku, que era la única amenaza, y más contra la delicadeza de Trent, recibió un 3 contra 1 que no habíamos visto en mucho tiempo.
La euforia es maravillosa, pero cuando la euforia se encadena... ¿así se siente una mujer multiorgásmica? ¿Es esto?
Antes del descanso, llegó sobre el éxtasis el rococó ya con una obra de arte. EL Madrid corría y cuando el contragolpe se aquietó en el área, llegó la pelota a Brahim que miniaturizó todo, al reducir el juego lo ensanchó de modo que todo volvía a ser contragolpe, sobre todo porque apareció por allí Valverde, el incontenible. Brahim achicó todo, se dejó rodear de un bosque de citizens y elevó para el expreso Valverde que a su llegar de Talgo añadió un control que era otra vez algo más, un control-sombrero muy fino, un toquecito suavísimo que eliminó al rival y le dejó la pelota a placer para encañonar a Donnarumma.
La jugada era uno de esos goles que no se cantan sino que se berrean, donde la gente dice mamita y dan saltos como locos porque necesitás darle al cuerpo margen para expresar... Pasan dos cosas: se asimila lo visto mientras se canta el gol. Se pierde la compostura.
Este gol eran dos toques. Con siete toques Valverde había marcado tres goles en medio tiempo dándole al Madrid todos los dientes.
En ese primer tiempo hubo otra actuación memorable. De otro signo. Mendy, que juega dos o tres partidos al año, había sido un secante tal que el City entero se amargó por esa banda. Mendy sale una vez o dos al año, como un Cristo o una Virgen, es como una rogativa o un coche de época que se saca muy poco porque se desvencija, pero es el arma secreta del Madrid. Mendy está para jugar tres ratos. Es el especialista. Mitad especialista, mitad talismán. El que lo renovó es un genio.
Tras el descanso salió Fran García, pero no sentimos miedo.
Hubo en el 46 una gran ocasión de Brahim y el realizador enfocó a Mbappé en el palco de jugadores. “Extremadamente distendido”, dijo el narrador. Hombre, como para estar tenso...
En esos minutos, cuando amainó el subidón, pudimos fijarnos en Thiago, en lo mucho que corre. Se parece a esos canteranos pequeños y enrabietados del Barcelona, pero sin que se le note tanto, y colabora en la salida de la pelota con un llegar y soltar. Ese movimiento parece sencillo, pero no lo hacía nadie. Nadie así. Corre mucho cuando no la tiene y cuando la tiene la suelta rápido y sin amasamientos. Ojo a esto: se desvive por tenerla para, cuando la tiene, no dar el coñazo. Esto es sublime. Porque sucedía lo contrario: tíos que no hacían nada por tenerla y cuando la tenían, soba que te soba... Thiago al peso, en segunda, es bueno, pero lo mismo, en Champions, es mejor. Le sucede como a las modelos. La top model va por la calle y es simplemente guapa hasta que la ve alguien, la pone en París y ya es otra cosa. Al jugador hay que imaginarlo allí. Hay que rodearlo mentalmente de cracks y de Champions.
Pero más allá de su juego, está la energía que transmite y que da vida a sus compañeros. Igual que los Modric y compañía se aprovecharon de los Camavingas, los Valverdes ahora se vuelven a electrificar con ellos.
El City no era ni la sombra... La Premier se dejó transformar por Pep y ahora Pep, el Guardiolismo, es ocupado por otra cosa. Es como si, en parte, Pep se hubiera cansado de sí mismo.
Quizás el único “pero” de la primera parte fue que Guler no consiguiera encontrar a Vinicius, cuando estaba colocado detrás para camelárselo como a Mbappé. Pues eso sucedió en la segunda parte, un pase con la derecha, muy largo, que dejo a Vinicius en un buen contragolpe que acabó en penalti de Donnarumma. Fue penalti pero a mí me pareció que si lo revisaban se lo quitaban. Y tuve un triste pensamiento: “Hughes, ¿algún penalti que han pitado a favor del Madrid en estos muchos años que llevas viendo partidos te ha parecido que no lo fuera? ¿Ha habido uno, uno solo, en el que tu objetividad se elevara sobre tu pasión y dijeras: a lo mejor no es penalti? Me entristecí ante mi fanatismo y entonces lo tuve claro: acababa de gafarle el penalti al Madrid con este pensamiento tan inoportuno. También colaboró Vinicius haciendo una paradiña gilipollesca en la que parecía querer imitar al cavallino rampante de Ferrari.
Este fallo creo que pesó mucho y el equipo se reorientó hacia mantener la puerta a cero, pues un 3-1 hubiera sido malísimo.
Entró Camavinga, Tchouameni anduvo un poco renqueante y hubo un gran susto cuando Thiago, en lo que mejor hacía, aliviar la salida de Courtois, la perdió. Fue un gran susto, como si se cayera un bebé que Courtois rescató con una de las paradas de su vida. Los compañeros mimaron mucho a Thiago tras el fallo.
Arbeloa demostró gusto y valor dando entrada a Mastantuono y Manuel Ángel (el cambio me emocionó) y también entró Carvajal, que ha desarrollado torso de paralímpico.
El Madrid le estaba ganando al City con Manuel Ángel. Los planos a Pep evidenciaban que se está convirtiendo en Zubizarreta, el Zubi de Savicevic además.
Manuel Ángel era como un 600 en la M-30 pero les sacó una amarilla, robó, y colaboró. Se dijo. Se dijo desde el principio. Se dijo estando Alonso. La temporada estaría en los canteranos de Arbeloa.




