Ignacio Ruiz Quintano
Abc
La catástrofe trumpiana sólo acelerará lo que Erriguel describe como la deconstrucción antropológica y cultural de las sociedades occidentales al ritmo marcado por los grupos de interés y sus cámaras de resonancia universitarias, cuya misión institucional consiste, según él, en reescribir, troquelar y adecentar el pasado para adaptarlo a las consignas del día.
–Con una uniformidad coreográfica digna de un festival norcoreano, el sesgo ideológico de las facultades de humanidades es claro: favorecer el proyecto mundialista de la popperiana “sociedad abierta” y derribar cuanto se le oponga.
En el mito de la “sociedad abierta”, si tienes dinero (sin dinero, no te abren ni el cementerio), puedes salir a potear y codearte en la barra con Cheroki o Binzobas comentando su régimen abierto, como quien se encuentra con Popper y Lorenz en conversación al amor de la lumbre sobre “El porvenir está abierto”. Entretanto, el pueblo, de una sensibilidad superior, permanece atento a sus pantallas, donde los tertulianos (de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior) le venden la guerra por la liberación femenina en Persia, que es una guerra “religiosa” de la pastora Paula White, la “Susurradora de Trump” (“Decirle no al presidente Trump sería decirle no a Dios. Cuando camino por la Casa Blanca, Dios camina por la Casa Blanca. Tengo todo el derecho y la autoridad para declarar la Casa Blanca territorio sagrado, pues estoy allí y donde estoy es sagrado”), contra el ayatolá Jamenei.
Para no distraernos de la espiritualidad de la misión, el periodismo censura toda la información sobre la guerra. Quince días ha tardado el New York Times en hacerse una pregunta profana: “What Would We Think Iran Hit an american school?” Sólo “L’Obervatore Romano” consideró periodísticamente interesante publicar en su portada información gráfica de las tumbas del centenar y medio de niñas muertas por dos “tomahawks” en la escuela. ¿Qué fue de las instituciones de representación europea, cuando Europa era el eje del mundo y tan orgullosa estaba de ellas? Primero: el Vaticano. Segundo: la Cámara Alta inglesa. Tercero: la Academia francesa. Y cuarto: el Estado Mayor prusiano.
–Eso era Europa para el ciudadano medio alrededor del 1900 –recuerda Schmitt–. Cuando se publicó mi escrito, en 1923, sólo quedaba una en realidad, el Vaticano.
Hegseth sostiene que “no hay ateos en las trincheras” y Ted Cruz pide un “contrataque teológico” contra la línea de Roma. Hegseth fue presentador de la Fox, donde recurrieron al “photoshopeo” estalinista para escamotear la gorra de golf de cincuenta dólares de Trump en la honra fúnebre a los primeros caídos llegados a la Base Aérea Dover. No van a parar hasta que Tucker Carlson acepte calzarse unos Florsheim.
[Martes, 17 de Marzo]

