Abc
En la Galaxia Epstein que nos habita, lo bueno de tener al frente del imperio a un pacificador es que sabes que, tarde o temprano, te cagará en la cabeza la paloma picassiana, esa “pombiña mensaxira / de branca pluma” que el padre de Picasso pintaba en La Coruña para poder comer: el padre era de vista cansada, y dejaba las “pombiñas” a su hijo para que éste les hiciera las patas, razón por la cual la Paloma de la Paz, no tiene patas, pues en cuanto Picasso dispuso de dinero de bolsillo se negó a pintar una sola pata más.
–Puedo decirles que no van a tener una guerra con Irán conmigo como Presidente –prometía, muy campanudo, Trump en 2024.
En 2026, contra la opinión de sus votantes y de sus militares, Trump y su principio de Pete (el ex presentador de la Fox que funge de secretario de Guerra) le han declarado la guerra… a Irán, nudo gordiano de la geopolítica, aun a sabiendas de que habría bajas americanas, detalle que ellos despachan como política de personal, pues nunca calzaron unas botas militares. Mas como sea que se puede ser militarista sin ser militar y militar sin ser militarista, Trump (como, por ejemplo, Azaña) es un tipo de contextura militarista. Un veterano de los marines recordaba estos días que el abuelo de Trump huyó a los Estados Unidos para evitar el servicio militar en Baviera, y que el padre de Trump movió los hilos médicos para que su hijo evitara el reclutamiento por unos “espolones óseos”, diagnóstico algo más científico que las medidas de pecho que privaron a nuestro Aznar de su servicio militar, y luego bien que lo sacó cuando lo de Iraq, con el Bushito Chico, otro que escaqueó de los cuarteles (Dan Rather quiso documentarlo con un papelucho ful que le costaría el despido de CBS). Sólo el psicoanálisis podría aliviar la sed de guerra de los huérfanos de mili cuando ocupan el poder en la era de los misiles.
–La observación irrisoria que se hizo una vez contra el psicoanálisis es que el inconsciente ve un pene en cualquier objeto convexo y una vagina en cualquier objeto cóncavo –dijo el húngaro Ferenzci, el discípulo favorito de Freud–. Yo encuentro que esta frase caracteriza muy bien los hechos.
Trump atacó en mitad de las negociaciones de sus agentes inmobiliarios con los iranios, lo cual parece ser una seña de la diplomacia trumpiana, desde luego muy lejos de los artículos de Hamilton y muy cerca de las películas de Scorsese. Dicen que este mataleón negociador también se lo hicieron al oso ruso, sólo que el oso ruso se vio venir los drones por el rabillo del ojo. El contrataque persa en seguida fue condenado por nuestros líderes europeos, que tanto han interiorizado la servidumbre voluntaria que no conciben que alguien ose devolver las tortas imperiales. Furia épica.
[Martes, 3 de Marzo]

