domingo, 15 de marzo de 2026

Luis M. Ramis versus Iván Ania


Mi casona en ruinas


Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Mañana o pasado subo a mi Demanda y el domingo que viene tengo previsto, si Dios quiere, sentarme en El Plantío para ver un Burgos-Córdoba que tras la jornada de hoy se presenta inquietante para Iván Ania y con el acostumbrado soporífero entramado defensivo de Luis Miguel Ramis. En Éibar, el Burgos se ha cerrado, ha aguantado los choquetazos de los jugadores eibarreses, ha intentado algún contraataque, pero todo avance moría al borde del área por torpeza o aturdimiento. El Éibar, fiel a su tono gris, hosco y hormigonero no ha inquietado a Cantero y el 0-0 ha parecido resultado que hubieran firmado los dos entrenadores, Ramis y San José, antes de empezar. Por qué no es titular Guruceta y por qué Martón va por delante de Bautista son decisiones poco entendibles para servidor, pero entre gentes de prioridades defensivas caben estos pareceres. ¿Pecan de falta de audacia los entrenadores de Éibar y Burgos? Pues sí. A mí me gustaría que Ramis fuera algo más atrevido en sus planteamientos, pero está claro que el que la lleva la entiende.


     Para audacia, la de Iván Ania, un señor que ha dado mucho al Córdoba, como dio Paco Jémez, pero que en su particular mismidad está pasando de osado a suicida, dicho sea con el respeto debido. Cada vez que subo a la Demanda me vienen versos de D. Antonio Machado, fuente en la que bebimos todos los bachilleres de principios de los 70. Servidor con más sed, porque el poeta cantó como nadie parajes  que tengo muy paseados. A los diez minutos del partido del Córdoba contra el Sanse me vino aquel "la verdad es lo que es / y sigue siendo verdad, / aunque se piense al revés". ¿Cuántas veces habré puesto aquí que el sistema del míster asturiano propicia goles contrarios? Últimos cinco partidos, cinco derrotas, quince goles en contra. A tres por partido. El Sanse ha ganado 0-2. El primer gol de Ochieng, un negrito que Pellegrino Matarazzo pone a veces en la Real de Primera porque "nos da velocidad", en palabras del técnico donostiarra, y que Iván Ania cree que se le puede sujetar en la raya del centro del campo donde se empeña en poner a los laterales. Carrera de Ochieng en diagonal desde el extremo izquierdo y sin que nadie le moleste, por imposibilidad física, 0-1. A los diez minutos otro sprint, éste por la derecha del pequeñito Díaz aún en edad juvenil al que  Albarrán -¡ay Albarrán, Albarrán!- persigue impotente hasta arrollarlo dentro del área. Penalti que no ve Arcediano Monescillo pero que chiva el VAR. Lo tira el potrillo y 0-2 que sería definitivo. Hubo varias llegadas más, propiciadas por esa debilidad defensiva que todos vemos como verdad tangible y que los entrenadores rivales tienen muy bien estudiada, pero Iván Ania está convencido que en la segunda parte hizo méritos para ganar porque hubo muchas ocasiones. Otra vez don Antonio a la palestra con esa cantidad de versos que hizo a las copas "..si ésta copa de cristal / se me rompe nunca en ella / beberé. Nunca jamás." Las copas vienen en paquetes de seis. Los partidos valen tres puntos. Si contamos copa por partido ya son cinco seguidas las copas rotas. La última del paquete se va a llenar de vino de ribera en Burgos. Si se vuelve a romper, que es lo más probable, igual hay que dejarse de exquisiteces y comprar calderos de cinc y beber agua en vez de vino, en ellos.


      Además del Burgos-Córdoba voy a acabar de tirar una casona en mi pueblo a la que los hermanos no hacemos caso, pero que resulta que está en ruina.¿ El remedio? Tirarla. "Tiene buena piedra", dice el que me manda la foto. ¡¡Y tanto que buena piedra!! Espero que no nos salga demasiado caro.