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viernes, 16 de abril de 2021

Preparar los partidos




Pepe Campos

Taiwán

De pronto hemos descubierto a un entrenador que ha comenzado a preparar los partidos: Zinedine Zidane. Y el resultado ha sido espectacular. La causa se encuentra en la multitud de lesiones que el Real Madrid ha padecido a lo largo de esta temporada de 2020-2021. Así, Zidane, del consabido fútbol de tuya-mía y mía-tuya (practicado ya en los años cuarenta del siglo pasado, por José Luis Panizo [no olvidemos su pase atrás] y empleado coetáneamente allende los mares por el San Lorenzo de Almagro «Anda, si juegan todos como Panizo») para poder ganar al Liverpool (de Klopp: todo genio) ha tenido que tirar de estudio y pizarra, una verdadera sorpresa para los aficionados que se han visto obligados a usar el cerebro para entender qué pasaba en el campo, pues eso de preparar bien un encuentro estaba casi ausente en el fútbol que tenemos que soportar, pues el Barcelona, desde no hace mucho, había convencido a todos los equipos del mundo que jugar al balón, con el esférico, había que sermonear, jugar cortito, balón atrás, balón adelante, en horizontal, poco en vertical, y repetirlo hasta la eternidad: un, dos, tres o las veces que hiciera o haga falta. Hasta dormir al contrario y ganarle.


Ni siquiera estamos hablando de jugar bien o jugar mal, sino de que los entrenadores y los jugadores, de cualquier equipo, quieran ganar un partido o una eliminatoria y se preparen para ello, y no recurrir por sistema a verlas venir, con jugaditas en cortito y con el pase atrás (tal vez, Panizo, lo aprendiera de Iraragorri, en tiempos que dicha táctica era revolucionaria) y situando a los jugadores en líneas, en zona, que significa no tener que pensar cómo juegan los contrarios, menos si hay algún jugador destacado a quien controlar o secar. Que viene a ser ahorro de tiempo, de estudio, de práctica previa, de saber qué hacer ante el equipo contrario, sea mejor o peor. Que es tocarla y tocarla, recurrir a pasecitos, y si me pasan, mi trabajo no es seguir la jugada con rigor, ya que me limito a hacer bulto. Pues bien, Zidane, eso hemos observado, se ha puesto desde hace un tiempo el mono de faena y ha comenzado a procurar utilizar adecuadamente a sus jugadores en cada encuentro. A transmitirles la misión exacta a cumplir en el terreno de juego. Esto también es fútbol. Que no se reduce a que los equipos simplemente soben el balón y dejen pasar a los jugadores contrarios si les apetece (buenismo futbolístico), dado que, a luchar en el campo, se le ha llamado últimamente antifútbol.
 

Hubo una jugada fundamental en el Liverpool-Real Madrid, y fue la acción de Casemiro sobre Milner, en el minuto 24 del primer tiempo, donde de manera contundente el jugador madridista sacó del campo al jugador inglés, mediante una entrada —no de lesión— sin paliativos. Ahí el partido cambió, pues los ingleses experimentaron que la segadora que Jürgen Klopp había sacado al campo (Milner) para desequilibrar al Real Madrid (Benzema y los que se pusieran por delante) iba a abstenerse de seguir en su tarea. El fútbol siempre ha sido así, cuando existen jugadores que saben leer los partidos si se está empleando una violencia oculta (el árbitro ni pitó la falta —que pudo lesionar— de Milner a Benzemá) dirigida a intimidar a los rivales. Es decir, Klopp había dado órdenes de inhibir e infundir miedo (por eso Milner) y Casemiro lo cortó por lo sano. Pudo haber sido una tarjeta roja, tan recurrente en el fútbol actual, sí, pero el árbitro sabía lo que había ocurrido anteriormente y prefirió dejar seguir el fútbol y el devenir de la eliminatoria. Una eliminatoria donde jugadores como Militao, Nacho, Mendy, Modric, Kroos, Valverde, Benzemá… salen muy reforzados, por haberse acoplado a las circunstancias y a las explicaciones transmitidas por Zidane. Cierto que Salah no acertó, pero tampoco fue como el gol de Cardeñosa