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sábado, 17 de abril de 2021

Entre curas


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Conmovedor el funeral del periodismo progre (que en España anda ya por el “cristoneofascismo” de Tamayo, el orate palentino) a Küng, que fue el cura a llamar para meterle un dedo en el ojo al Papa, como aquí llamaban a Ridruejo para lo mismo con "el Generalísimo".


    Las miserias morales de este periodismo las tiene contadas el alemán Peter Seewald en libros. Ex de “Spiegel” y “Stern”, ya cuarentón se apunta a un proyecto nuevo. “Los tiempos salvajes de mi juventud comunista eran historia”, pero le bailaba una frase de Singer: “Hay un Dios en el cielo, y un día tendréis que rendir cuenta”.
    

En nuestra redacción era suficiente conocer tres de los Diez Mandamientos para estar considerado como un experto en Teología.
    

Y lo enviaron a la caza de Ratzinger, cuyo título de inquisidor hacía salivar a ese oxímoron gremial de periodistas intelectuales. Ratzinger (“una especie de Mozart de la Teología”) es inmovilista porque no cambia como su amigo Küng, que cuestiona que Jesús sea el Hijo de Dios.
    

Por Seewald sabemos que en la redacción, “donde era normal vitorear a Fidel Castro”, las fotos de Ratzinger se elegían como luego hemos visto elegir las de Donald Trump: “De las 30 extendidas sobre la mesa, 5 se elegían y 25 malas se desechaban, sólo que las malas eran precisamente las buenas”. Y ahí entraba Küng (“si hubiera un premio ‘propaganda anti Ratzinger’, sería para él”).
    

A nadie chocaba que Küng empleara como armas la suposición, la sospecha y “teorías de conjura”; al contrario: cuanto más fuertes, tanto mejor.
    

Seewald lo entrevista en enero del 93. Le pregunta si le enfadó mucho que no le dieran ningún puesto de importancia. Y ahí se nos viene Küng miserablemente arriba, que es írsenos miserablemente abajo.


    Küng es, como lo diría Gellner, el ecumenismo relativista que asegura la tolerancia vaciando de contenido la fe. Un relativista, otro, que por el mero hecho de rechazar una verdad pretende estar en posesión, no sólo de la verdad, sino de la virtud. ¡La religión progre!

[Sábado, 10 de Abril]