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jueves, 8 de abril de 2021

El reflejo nacional


 

Hughes

Abc

Pues sí. Van a tener razón los pijos caribeños de la izquierda madrileña: Abascal buscaba la pedrada. La foto, que merece premio (ignoro el autor, felicidades), muestra que, efectivamente, Abascal la busca. La busca literalmente. Se va a por ella, a por la piedra, poniéndose de puntillas como si fuese a coger un rebote, estirándose como un receptor (jardinero) de béisbol al límite del campo.
 

La acción político-deportiva de Abascal, que hasta pone mano de taponador, de querer agarrar el pedrusco con una mano como Michael Jordan (o, tampoco hay que pasarse, Quique Villalobos), es de una plasticidad considerable y evidencia que en él hay un liderazgo físico y además otra cosa. La foto es la prueba de que Abascal tiene reflejos. Tiene el repente para buscar por alto la pedrada con la seguridad protectora del portero que no duda, reflejos para irse a por el cantazo como un ‘detente, bala’.

De Abascal se podrán decir muchas cosas, pero una que ya no se puede decir es que no tiene reflejos. Los reflejos son algo entre lo físico y el carácter, una disposición tendinosa, instintiva, aunque es probable que Abascal esto lo haya entrenado en el País Vasco. Los reflejos suelen contraernos, provocan la contracción de partes de nuestro cuerpo, nos solemos encoger, pero en Abascal el reflejo fue un estirarse: de puntillas, brazo extendido, mano abierta, dedos en punta… Como cuando de críos íbamos al médico y nos daba un martillazo en la rodilla y saltaba la pierna mágicamente. Pues algo así.

Abascal se coloca ante los ‘antifa’ y ¿qué le sale? Le sale estirarse a por una piedra que iba dirigida a algún cráneo. Su reflejo… ¿qué reflejo es? Es el reflejo nacional. Abascal tiene el reflejo nacional e interioriza, con su postura y temple, lo que la historia nos dice: que el líder de la derecha española ha de temer por su integridad personal. Por eso Abascal parece el guardaespaldas de sí mismo. Es político y hombre de seguridad a la vez. ¿Por qué? Porque se sabe la historia.
 

Abascal tiene la impronta física del líder, el tono, y ahora sabemos que también tiene el instinto y los reflejos. No conocemos mucho de él, pero esto ya es algo. Es de imaginar que en el PP, Teo y compañía comenzarán a trabajar con Casado como si fueran preparadores de porteros. Pero, como ya nos explicó Casillas, hay cosas que no se entrenan.