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jueves, 22 de noviembre de 2018

De los noventa y los ahora



Pepe Cerdá

La agenda del año noventa me recordó aquella crisis económica provocada por la entrada de Sadam Huseim en Kuwait.

Aquella crisis provocó un 24% de paro y tres devaluaciones casi consecutivas de la peseta. Yo llegué a París con el franco a unas 18 pesetas y en muy poco tiempo llegó a 26 pesetas. Como casi la totalidad del exiguo dinero con el que contaba en los primeros años era español, mi pobreza se agravó con aquellas devaluaciones, del 8%, del 9% y del 6%, o sea que en total del 23%. Cerraron muchísimas empresas y el mercado del arte no fue una excepción. En Francia también se notó la crisis; la primera Galería en la que expuse en París, Catherine Fletcher, cerró nada mas terminar mi exposición, pero lo de España fue tremendo, cerraron decenas de galerías, y las que resistieron lo hicieron con economía de guerra. Nadie pagaba nada, nadie cobraba nada. El cheque pegado en mi agenda es un recuerdo de aquella situación. En las casas, nuestras madres, conocedoras de la escasez de la posguerra hacían acopio de comida.

Esta crisis es distinta. Todas lo son. Pero los efectos son muy parecidos. Lo que es curioso es lo pronto que se nos olvidó aquélla.Tampoco recuerdo muy bien cuándo fue la recuperación. Supongo que fue paulatina, como todas las recuperaciones. La fractura es súbita y la cura larga. Siempre es así.

El origen de esta crisis de ahora fue que los bancos de todo el mundo prestaron dinero a espuertas a gente que no se lo podía devolver. Pero de esto hace ya cinco años. Los bancos, al menos en Europa, no han quebrado, la gente sí. Los países europeos en peor situación no pueden devaluar la moneda, tal y como lo hizo el ministro Solchaga, en tres ocasiones, que sería una solución, chapucera, pero solución. La gente, como entonces, sólo se enteraría de que era pobre si salía de España. Si no salían, no. Aquí seguirían cobrando lo mismo y tan contentos.

No sé si estamos peor o mejor, si comparamos. El paro para este año se fija en el 26.6 %, más de dos puntos superior al de entonces, lo que hace suponer que la recuperación será más larga que la de aquel tiempo. El problema es que ahora ya nos pilla mucho más mayores a los que nos pilló aquella en la veintena. Y eso de ser mayor y pobre es una putada.