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lunes, 19 de noviembre de 2018

1-3 Demasiado premio para el Cádiz

 Salvi, la  joya del Cádiz


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Cuando se pierde en el último minuto, y sobre todo si se han hecho mas méritos que el rival para llevarte el partido, dicen y es verdad que se te queda cara de tonto. Así nos hemos quedado los cordobesistas en El Arcángel cuando Marcos Mauro ha marcado el 1-2 en un córner forzado por la inconsciencia de uno de los más veteranos de los nuestros, De las Cuevas, empeñado hoy que tenía el día salado, en ganar el solo el partido. Yo no he podido resistir un “¿qué haces?” cuando se ha puesto a driblar en la línea de medios propia en el minuto 90 con cuatro compañeros lanzados hacia portería. Un buen pase de primeras o de segundas hubiera asustado al contrario, pero se ha liado como un novatillo. Se le agradece la intención, pero hemos de reprocharle la calaverada como si fuera uno de aquellos “enteraos” gaditanos que se tiraban veinte años en los juveniles. Él, que ya está en los treintaytantos. Ha jugado muy bien De las Cuevas. Ha marcado un gol de clase. Pegando con el interior  desde la frontal del área y dando un efecto matemático para que no llegue el portero. Ha cogido resuelto y firme el balón para lanzar una falta que suele ser cosa de Javi Lara o Aguado y lo ha puesto en la escuadra, pero el larguero lo ha rechazado botando justo en la raya de portería. Gol fantasma que el árbitro no ha dado. Hubiera sido el 2-1.

        El Córdoba ha tenido más ocasiones, ha puesto más juego, pero en un minuto ha perdido el partido ante un Cádiz que nos tiene cogida la medida. Siempre nos pasa algo contra el Cádiz. Hoy, que íbamos a jugar como le gusta jugar a Álvaro Cervera, el míster gaditano, se nos han lesionado las flechas previstas, Jovanovic y Jaime, antes del primer cuarto de hora. Lo que tenía preparado Sandoval se ha ido al garete en un pispás. A partir de ahí, el Cádiz ha contemporizado a la espera de un contraataque letal que ha materializado el joven Vallejo para el 0-1 y  Aketxe para el 1-3. El 1-2 de Mauro venía como digo de mirada gorgonera que ha convertido a nuestros defensas en estatuas de piedra. A nuestros defensas, a nuestro entrenador, destituido nada mas pitar el señor Pérez Pallas el final del partido, y a todos nosotros, incapaces de restregarnos los ojos ante tanta adversidad.
     
El Cádiz es equipo construido para el contraataque como les vengo diciendo estas temporadas de Cervera. El portero Cifuentes tiene ya 39 años y sabe poner nerviosos a delanteros y público hablando mucho con el árbitro y perdiendo todo el tiempo posible para llevarse, hoy por ejemplo, un valioso punto. Luego ha pasado lo que ha pasado. Los laterales Rober Correa, canterano del Español, y Brian Oliván del Barça iban a ser sometidos a difíciles pruebas dadas sus inclinaciones más bien aceleradas, pero como se han lesionado los señalados para tal misión, han sacado el partido con un aprobado. Imagino que el eterno y  grandote  Sergio Sánchez ha venido a Cádiz a jugar sus últimas temporadas junto a quintos suyos como Servando, hoy ausente, o centrales más jóvenes como el argentino Mauro, ágil, alto y hoy goleador. Los mediocentros Garrido, un vasco que lleva casi cinco años de titular, y Jose Mari no es que sean maravillosos, pero son muy cumplidores. Se alternan con Edu Ramos, malagueño que empezó con nosotros. Álvaro Cervera pone a correr a Salvi, del que se dice ya es del Atleti, y a Jairo, un pequeño del que hablé éste verano cuando ascendió el Extremadura. Lo fichó el Gerona cuando pensábamos que venía con Enric Gallego y Zarfino al Córdoba. ¡Cosas extrañas las de este verano en Córdoba! En punta sale Lekic, también veterano morrosko que abre portillos a Manu Vallejo, mozo de Chiclana, un tanto marrullero, pero con la valentía que se precisa en Segunda. Álex Fernández, el hermano de Nacho, que suele ser titular, ha salido al final para aguantar el empate y me sorprende la suplencia de Aketxe, una de las mejores zurdas de la categoría. Al Córdoba siempre le da un disgusto. Hoy, con sólo diez minutos en el campo, nos ha colado el 1-3 en plena descomposición blanquiverde. El graderío ni ha protestado.