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jueves, 16 de octubre de 2014

El Ébola y las bases

Estrecho de Gibraltar
 (Desde Getares)

Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Anda soliviantada la presidenta de las Andalucías  a raíz de unos rumores salidos no se sabe de dónde y que ponen a Morón y Rota en el camino del Ébola.
     
La tradicional etiqueta “go home” contra las bases americanas se fue dulcificando tras las protestas ya hace varios años, de comisiones y ugeté contra el despido de obreros sevillanos y gaditanos contratados por el imperialismo, hasta alcanzar una paz, digamos social, que empieza a ser cuestionada por problemas de salud.

     Doña Susana, como la mayoría de los políticos españoles, no alcanza a comprender lo que puede tener que ver el ejército con las epidemias, pero si Doña Susana y sus colegas de nación escucharan la voz de los que de verdad saben, descubrirían que nadie se ha ejercitado tanto en la puesta y quita de esos trajes amarillos como el soldado que se entrena para una guerra bacteriológica y que no hay mejor lugar para aislar con garantías a un contagiado que un edificio atendido y vigilado por personas acostumbradas a vestir  atuendo tan engorroso con sobrada marcialidad y ausencia de queja.
     
Mi chico, que lleva tres años aprendiendo a ser médico, dice que en la Facultad dicen que lo primordial es aislar al paciente atacado por virus contagioso y tener entrenados a los facultativos para cualquier situación que pudiera sobrevenir... y sobre todo hablar menos y trabajar más.

     Dispone el Ejército de todo tipo de especialistas, eficientes y sobre todo disciplinados, por lo que sería de agradecer, sobre todo por el colectivo médico, que el Gobierno de España procurara con celeridad una unidad sanitaria con hospital adecuado a las urgencias de los Ébolas por venir.  Si la unidad española intercambia conocimientos y experiencias con los médicos que Doña Susana sospecha quiere destacar Obama para atender americanos tocados por el Ébola en Rota y Morón, pues ¡qué quiere que les diga! Que me parece una forma estupenda de poner un poco de cordura ante tanto disparate que nos acosa. Además, si el bicho se escapa siempre estaría el imaginaria de guardia para asumir responsabilidades.