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jueves, 21 de septiembre de 2017

Justicias

 Famélica legión cordobesa

Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Lo que más incomoda, al menos a un servidor cada vez más perplejo, en el sindiós catalán, no es el odio a lo español que reparten las Ana Gabrielas y conmilitones, el cobarde  “no, pero sí” de por ejemplo Ada Colau y sus delincuenciales comunas que con tanto mimo cuida. Ni siquiera molesta la cerrazón del llamado Junqueras obsesionado en un sueño más de toxicómano que de poeta. No. Uno está acostumbrado y harto de ver tipos abusones con la debilidad, variopintos delincuentes  que en su desfachatez pueden llegar a pasar por graciosos, pero sabe que la mayoría se rila y descarta en los juzgados. Especies hay que saben las leyes mejor que los jueces -alguno incluso ha usurpado el oficio de abogado-  y empujan a estos a interpretar a conveniencia artículos de oscuridad consentida. 

Permitan que confiese que a veces he llegado a sospechar de cierta complicidad entre caco y señoría que pudiera ser debida a un trato harto fluido... pero no divaguemos. Lo que más incomoda es comprobar que una señora jueza que ha sido ministra de Justicia, y perita en leyes supongo, se afana en enredar con lo accesorio en el templo más sagrado de la nación, vuelvo a suponer, y no gasta firmeza en lo importante, qué es el cumplimiento de la ley, y sigo suponiendo, quiero creer que no vanamente.  Mujer insolidaria, liante y desleal en mi modesta opinión esta Margarita que nos toca padecer y de la que estoy esperando ver cómo se acampana ante los maleducados y ridículos Tardá y Rufián, un poner. Se me llena de gatos la barriga la fotografía del Diario de hoy con la joven élite comunista de Córdoba, unos 40 como los que iban con Alí Babá, ante la Subdelegación del Gobierno, en “solidaridad con el pueblo catalán” y ¡cágate lorito! exigiendo el derecho a decidir en Andalucía. Se ve a la faltona Elena Cortés, el inefable Mariscal, la sin par Alba Doblas o el increíble Moscoso condenando la “represión” del Gobierno. Personajes todos ellos de los que no sé qué saben hacer, "fuera aparte" de vivir de los presupuestos,  que merezca la pena. Es lo que no entiendo. Que aquellos que se han de hacer respetar porque decidan conforme a Derecho para proteger a los ciudadanos corrientes que trabajamos y pagamos impuestos, nos traicionen y prefieran compadrear con delincuentes y con todo tipo de gente ventajista e improductiva. ¿Qué decir de esa otra jueza Carmena, siempre cuidadosa con el bienestar de los etarras y con el de todos aquellos colectivos de malas costumbres? 
     
Tengo asumido que de Elena Cortés y Mariscal, dos espíritus tiranos de distinto género, sólo puedo esperar miseria y hambre, pero ¿por qué hemos de estar condenados a la injusticia? ¿Qué hubiera sido de los catalanes si el 1-O la diputada Robles fuera ministra en vez de diputada?