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martes, 23 de junio de 2015

Delincuentes precoces


Los montajes de doña Alba

Francisco Javier Gómez Izquierdo

-Mi niño no es malo –dice la madre destrozada a la puerta del talego-. Mi niño era muy bueno, pero tenía mala junta.
      
Es muy corriente entre las madres de los jóvenes delincuentes culpar a las compañías de sus hijos de los vicios, libertades y fechorías de las que abusan sus criaturas. Hay madres convencidas de que a su hijo, la Policía y la Guardia Civil le acusan de muchos  tirones  porque le tienen ojeriza y “...como la droga le ha dejado sin voluntad, se come los marrones de otros yonquis con influencias”.  Es el amor de madre tatuado en el hombro presidiario y un sentimiento disculpable por el que hasta habría que tener un poco de caridad. Luego la madre, a solas y en casa, llora y reza porque su Rafa cambie de una puñetera vez.
       
La mayoría de las madres llevan su desgracia con dignidad y resignación, pero me ha sorprendido estos días el de una señora de Vallecas a la que han metido al hijo preso por llevar un artefacto de fabricación casera y diversos explosivos en una mochila durante la huelga general del 12 de noviembre del 2012. Esta señora y las “juntas” de su hijo dicen que todo es un montaje de la policía, dando a entender que “alguien” dio la orden de salir con dinamita a la calle para colocársela a un joven peligroso por su ideas y reivindicador de las libertades del pueblo oprimido. Más me sorprende que hasta 15.000 personas, dicen que hasta había gente culta, se manifiesten en favor del muchacho, creyendo a pies juntillas la disparatada versión que sitúa a las fuerzas del orden con una bolsa explosiva al hombro en pos del nuevo héroe de Vallecas. ¿En tanto tienen a este Alfonso su familia y club de fans? ¿Qué reivindica y por qué lucha este Alfonso?

       Al poco de alcanzar notoriedad el tal Alfonso, uno escuchó chismes en Cádiz que le parecieron venenosos chascarrillos, pero como conozco todo tipo de gente de mal vivir, mire usted por donde un quinqui de Vallecas me contó las andanzas del mozo que descubro estupefacto se pueden leer en Interné nada menos que en el periódico El País.

      Con fecha 22 de noviembre del 2014 la periodista Patricia Ortega informa en El País que la asociación “Madres contra la represión” está liderada por Elena Ortega, madre de Alfonso Fernández Ortega, a la que apoyan IU, BNG, Amaiur, ERC y etc. -hoy son muchas más siglas- por su lucha en favor de los derechos fundamentales y libertades públicas.
        
Se lee en la información que la señora Elena Ortega se niega a hablar de los antecedentes delictivos de Alfon, algunos previos a su mayoría de edad, porque con diecisiete años se es menor y “perseguir a un grupo de cinco chicas llamándolas putas, lesbianas, y demás procacidades hasta robarlas el móvil y a una de ellas el sujetador,...” la Justicia no lo considera antecedentes penales, por tanto el hijo de doña Elena no cometió delito. La Fiscalía consideró el asuntillo como robo con violencia, agresión sexual y una falta por lesiones. La hazaña de Alfonso tuvo lugar en Cádiz, que hay que ver la libertad que doña Elena regalaba a su retoño.

    Sigue diciendo El País que el Ministerio Fiscal pidió seis años de prisión al muchacho en el 2010  por un peso de anfetaminas que alcanzó 230 gramos. La cosa quedó en dos años y una multa de 3.000 euros. En el 2012 fue detenido en el Puente de Vallecas por atentado a la autoridad... y por fin, los cuatro años por la bolsa de explosivos.

      En el talego, a estos chicos tan precoces se les acoge con palmadas en las espalda y un café doble en los primeros días. Al cabo de dos o tres meses los delincuentes de mayor perversidad los engatusan y se los llevan al lego. Cuando los excarcelan siguen en lo suyo de siempre, pero ya sin filosofías libertarias y sin pancartas pidiendo justicia. Sus nuevos colegas tienen otros principios y otras lealtades. Seguirán siendo unos pringaos sin saberlo, pero tendrán que ser discretos y sobre todo obedientes, por mucho que pese a sus madres.