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martes, 25 de marzo de 2014

El amo del Córdoba C. de F.

 Negocios del amo del Córdoba y del terreno municipal

 A uno que no paga
   A otro que veremos...

Francisco Javier Gómez Izquierdo

  Hace tres temporadas se presentó en Córdoba un señor canario a comprar el club de fútbol de la ciudad por ocho millones de euros, más o menos. El señor canario negoció con unos propietarios ansiosos de vender y los enredó de tal forma que al parecer no ha puesto un euro en los plazos previstos, pero parapetado en papeles judiciales ha ejercido de amo del Córdoba CF a la despótica manera, como ya hemos contado aquí en más de una ocasión. La suerte de Carlos González,  que así se conoce a este redomado... canario, empezó con Paco Jémez el primer año y el playoff de ascenso. El entrenador y la plantilla se revalorizaron, pero no hay constancia fehaciente de los ingresos por traspasos. La segunda temporada el sorteo de Copa alumbró el milagro del Barça en octavos y las sospechas contables se dispararon cuando los aficionados entrábamos a El Arcángel sin tornos, por avería imprevista que un servidor daba por segura una semana antes del partido...

      A comienzos de la presente, el amo del Córdoba garantizó una plantilla para ascender, hasta tal punto que se comprometió con los que retiramos el abono a que si no se jugaba el playoff, la temporada 2014-15 la tendríamos de balde. Nos la regalaba, bajo palabra de honor. Flamencote, llegó a prevenirnos a los siempre fieles de que si no retirábamos antes de mediados de julio el carné nos atuviéramos a las consecuencias, pues no iba a admitir mas de 15.000 solicitudes de socios.  La cosa quedó en 8.000... y les aseguro que no hay más gente en Córdoba a la que le guste el fútbol modesto.
     
La captación fue llamativa, a pesar de ser mayoría los que éramos conscientes de la trapacería. Asegurados los 8.000 abonados, el amo del Córdoba, y en contra del más mínimo sentido común,  puso entradas baratas para los no socios, con la descarada intención de recaudar a toda costa, sin importarle pisotear la dignidad -esa palabra de moda- de los incondicionales. Por ejemplo, mi asiento en preferencia con descuentos por fidelidad me sale a 222 euros. La entrada al espectador ocasional se la pone a 10 euros, que si fuera todos los partidos supondría un total de 210 euros, con la ventaja de poder librar contra el Alavés, Jaén, Lugo... bueno, y cualquiera... que la emoción de la 2ª está en la ínfima calidad de los equipos y la posibilidad cierta de que cualquiera puede con cualquiera.
      
El amo del Córdoba contrató futbolistas de muy bajo coste, más para luchar por la permanencia que para aspirar a décimos y los presentó como los galácticos de plata, los del retorno a 1ª, y sandeces parecidas.
     Hoy, sólo faltan diez partidos. El Córdoba está en el balcón del descenso... y el amo del Córdoba va y dice que los socios tenemos que pagar en el próximo partido contra el Murcia. La costumbre en estas situaciones es que al socio se le regale una entrada para que lleve gente a intimidar al rival y a ser posible al árbitro, pero el amo del Córdoba es así de valentón.

       Incomprensiblemente arropado por el periódico Córdoba y negando el acceso a El Arcángel al resto de periodistas, con especial inquina hacia los de ABC, a este sujeto le importa un bledo el Córdoba.  Sólo le importa la pasta gansa y es rigurosamente cierto que nada más poner las entradas a la venta para el partido del Barça se metió en las taquillas a encargarse de engomillar los billetes. Amo de sus jugadores, como si fueran caballos, no les permite que acudan a las peñas de la Agrupación (40 censadas) y se niega a atender el mínimo requerimiento de cualquiera de ellas.

      Como quiera que el cordobesismo ha afeado la multa al socio contra el Murcia, el amo del Córdoba ha perdido los papeles, como es costumbre, y sus desvaríos nos han sonado a esa cobardía del asno que suelta coces para demostrar su naturaleza.

      Las peñas amenazan   con no entrar el sábado al campo. Se animará desde fuera. Todo dará igual.
     El amo del Córdoba sigue con las gomillas preparadas, cerril en hacer valer sus multas y... con las maletas casi hechas a falta de rellenarlas un poco más. Córdoba es una casualidad en su vida. Se irá y buscará en Cádiz -allí ya lo intentó-; en Mallorca -a la isla iba a ir con Figo, pero esperaba Serra Ferrer y lo detectó-; en Leganés -fue despreciado como era de recto proceder-; Burgos... No , por Dios. A Burgos, no. Allí ya tuvimos a Martínez Laredo. Al menos, aquél sí que nos subió a 1ª, y además supo ver a Juanito.
    
En Córdoba no se sabe lo que se pagó por Paulinho, el Messi brasileño, del que después de jugar medio partido, nunca más se supo.