lunes, 19 de noviembre de 2012

Miliki


Sobre todo fue Miliki un extraordinario músico. El Perales de los niños

Hughes

Ha muerto Miliki y quien mejor lo ha definido ha sido Lara Dibildos: Maestro de la ilusión. Payaso bonancible del trío de payasos de la tele, sobre todo fue Miliki un extraordinario músico. El Perales de los niños. Hola, Don Pepito es una genialidad del detalle y Chinito de Amor una dulzura. Escuchen La rima, por ejemplo, donde se aproxima a Gloria Fuertes con una melodía emocionante. De esto se da uno cuenta después, con la sobrina.

Miliki ha sido el último payaso. El mundo es demasiado cínico y ahora tenemos a Krusty, que es como el moderno protagonista del Pagliacci de Leonavallo, un tío al que deja la mujer y se da a la bebida.

Frente al rigor mímico de Charlie Rivel, con su silla y su esquematismo de payaso intelectual, Los Payasos de la Tele hablaban, reían y demostraban que para controlar a un niño es necesario una trinidad de muecas, un torbellino de charlotadas porque el payaso moderno es chapliniano, o más bien es que Charlot fue clown, con su levita y andares zompos, igual que los Hermanos Marx heredan la estructura del trío payaso. A través de ellos el mundo del payaso de desparrama en la comedia actual, pero una nariz roja o una mueca pintada ya inquietan más que otra cosa. De Miliki se puede decir que fue un payaso alegre y algo así como el quinto abuelo del niño español.

Ayer, en la Sexta, Cristina Villanueva daba paso al video de la noticia y al volver le brillaban los ojos. Su rímel parecía corrido. Esto no le había ocurrido en media hora informando sobre los dramas humanos tras “el recorte de Rajoy”. La Sexta, presidida por Emilio Aragón, es, qué duda cabe, una cadena miliquitesca, pero hay un miliquitismo después de Miliki, en Milikito, claro, pero también en el interior del adulto español, totalmente miliquitizado. Ayer todos aludían a su infancia, sin reconocer su propia madurez miliquita. Esto lo ha visto ya José Antonio Montano. Nuestro ternurismo invalidante, nuestra sensiblería y veneración de la emoción pueril son parte de la influencia del artista español más decisivo de las últimas décadas.