lunes, 19 de noviembre de 2012

La Segunda. El Hércules

Aquel Hércules glorioso
José Antonio, Saccardi, Santoro, Rivera, Quique, Giuliano, Juanito, Baena, 
Barrios, Carreño y Carcelén. Se echa en falta al difunto Deusto

Francisco Javier Gómez Izquierdo

La 2ª División es impredecible y así, equipos históricos a los que se les supone solvencia por tradición y calidad de sus jugadores, los vemos deambular como sonámbulos, al tiempo que encontramos clubes  voluntariosos capaces de sacar partidos imposibles con plantillas desconocidas, hechas con retales de futbolistas casi en paro.

         Alicante es capital de cierta importancia y el Hércules estuvo muchos temporadas entre la nobleza futbolística del país. Hace unos años se apoderó del club uno de esa estirpe constructora que sueña con codearse con los presidentes del Real Madrid y el Barça... y por supuesto hacerles sombra.  Como no podía ser de otro modo, las extravagancias del nuevo rico fueron empobreciendo al Hércules, por representantes sin escrúpulos y jugadores prejubilados que sacaban el dinero a paladas sin dar el mínimo rendimiento exigible entre gente tan bien pagada.
         
A principios de temporada, el equipo levantino tenía dos secretarios técnicos, no se sabía quién mandaba en el club, la plantilla hizo banderías, había jugadores apartados..., pero lo más grave de todo era una deuda descomunal de la que uno de los acreedores más llamativos era ese presidente gestor que llevó a la ruina al club.

         El Hércules ya ha cambiado de míster. Quique Hernández -entrenador a la antigua- sustituye a Mandía -un moderno que presume de entrenador- porque lo dice Gª Pitarch,  secretario técnico al que con mucha frecuencia le comen el terreno los representantes y obedece por demás a quien lo contrata. Quique Hernández se va a esforzar en salvar del descenso a una plantilla hecha para ascender y para ello ha recuperado al represaliado Diego Rivas -un mediocre jugador al que unos cuantos periodistas revalorizaron cuando paraba en el Getafe- para que coloque al equipo dentro del campo y perpetre las marrullerías pertinentes. A Edu Bedía -un chico santanderino de cierta técnica- lo tiene para sacar las faltas. Muy bien, por cierto. De Fran Mérida, ayer tanto y hoy tan poco, espera el míster que por fin se vuelva a encontrar... y luego está el gemelo motrileño Callejón –un centro bueno cada dos partidos- y el delantero Portillo, al que acusan de ser fichado de nuevo por el constructor por haberse hecho novio con su niña. Para mí, el jugador más fiable es Gilvan, brasileño moldeado en Huesca a base de sacrificio. Falcón es portero sobrado para 2ª. El lateral izquierdo Peña lleva muchos años en 1ª. Lo mismo que Juanra. Cabrera era un lateral que fichó el Atlético no se sabe por qué y ahora Quique lo prueba de central esperando que se asiente convenientemente, obligado por la lesión de Sergio Díaz, un central de futuro.

        El Hércules es capaz de ganar a cualquier equipo porque tiene una de las mejores plantillas de la división. Las expectativas  deslumbraron por ejemplo a Sardinero, un joven del Getafe que regateó equipos modestos por la seguridad del ascenso en Alicante, pero me da que lo va a pasar muy mal para salvar la categoría.

       El Hércules vino ayer a Córdoba a mantener el 0-0. Se encontró con dos regalos de ese extraño guardameta que tenemos en El Arcángel y se llevó  tres puntos que no van a servir de mucho, pues el destino del Hércules es el descenso y la desaparición. Tanto dinero a deber, tanto jugador sobrevalorado, tanta guerra interna y tan mal ambiente en la ciudad son demasiados trabajos. Incluso para los semidioses.