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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Bertín, un crooner en QTTF

 
Hughes

Esta semana estuvo Bertín Osborne en Qué Tiempo Tan Feliz (QTTF). Estuvo presentando un disco en el que le pega al palo crooner. En realidad, Bertín ya era nuestro old blue eyes con cosas de star system yanqui, como una cadena de alimentos con fines humanitarios a lo Paul Newman. En el Mortadelo salía un paródico Pepín Sobornes con cuya música torturaban a los rehenes, pero lo cierto es que Bertín es el cantante de Amor mediterráneo, baladón nostrum, y de Como un vagabundo (que completa el truhán/señor de Julio Iglesias) y ha inventado el Jerez-Mex, un estilo campero que es algo así como un country español. Bertín quiso contarle a la Campos cuando estuvo viviendo con Frank Sinatra, pero entonces ella, que manda mucho, se lo llevó al piano para que le cantara Strangers in the night. Bertín canta arrastrao, tan arrastrao que acabó en el corrido, con morosidad de jinete que ha dejado el caballo al lado del piano. El público sonreía, los colaboradores sonreían y todo el mundo era feliz aunque la anécdota de sus días con Frank quedara sin contar. EL programa mitiga el rigor nihilista del domingo con la nostalgia del Cine de Barrio y la Campos se acerca a Carmen Sevilla por sus estampados atigrados y su centralidad intocable de diva eterna. En el corrillo feliz todo es pierna, cacha femenina de Nani y Makoke, Tamara y Chayo y sonrisa de colaborador a cada ocurrencia de la presentadora. Cada vez que suelta alguna sus colaboradores se desternillan con hilaridad aterrorizada, entonces los Triunfitos entran cantando popurrí tras popurrí y las risas mutan en aplausos. El secreto del éxito, sin embargo, la Belén Esteban de la Campos es Chayo, que sale muy tiesa y muy Benenito hasta que ríe y le sale lo mohedano y se le achinan los ojillos y florece una de las sonrisas más pletóricas de la tele. El clímax, sin embargo, no llega hasta que canción-aplauso-risa se fusionan en su apogeo: entonces calla el corrillo y ella se arranca por la Jurado. El programa, transfigurada Chayo en La Jurado, toca su cima y ya puede morir otro domingo.