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martes, 29 de marzo de 2011

Toros y fútbol

Checo en Granada

El Papa Luna granaíno

Parada en la estación de Luque,
donde aún hay retretes rotulados...
en japonés

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Estamos como los primero de mayo de Franco: toros y fútbol. Así decíamos entonces.
Hoy, al parecer, quieren acabar con los toros por su tufo “franquista”, pero todo los días son fútbol y chillidos de dueña en el salón de cada casa. Al menos nuestras porteras hablaban por “lo bajinis” de la minifaldera del quinto.

Los amigos de Piedrabuena, en cuanto lleguen las fiestas de los Cristos a la zona, remiran los carteles que ponen en el Cuatro Caminos a la busca de alicientes.

-Paco, que viene Víctor Puerto a Almodóvar. ¡Nada mas comer nos vamos!

Emilio carga con su paquete de Celtas y Paco con sus botas montunas y se van a Almodóvar, el pueblo donde nacieron dos santos: San Bautista de la Concepción, reformador trinitario que está enterrado en figura de cera en el Colegio cordobés que estudia mi tierno infante, y San Juan de Ávila, que, contra lo que pueda parecer, no es de Ávila, y patronea al Clero Secular.

Me manda Paco unas fotos para que se pongan en Salmonetes..., si no parece mal al editor, y así se pueda palpar el pulso de la fiesta en pequeño pueblo. Que no es lo mismo Leganés que Piedrabuena ni tiene nada que ver Valdemoro con Almodóvar del Campo.

Un servidor también ha estado viajero. En tiempos de Clemente, Sevilla era Wembley, y unos conocidos míos fletaban un autobús con entrada para ver a la Selección. No nos perdíamos un partido y lo pasábamos bien. Mejor fuera del estadio que dentro. Como en los viejos tiempos, contaron con un servidor para ver el partido 100 de Xavi... y fuimos a Granada. El partido, regular. Sigue sin gustarme que jueguen juntos Xabi Alonso y Busquets, pero es opinión particular que no merece la pena defender. El acceso al recinto fue tercermundista y desagradable. Hubo espectadores que se pusieron en cola a las nueve y cuarto y no pudieron sentarse en su asiento hasta casi las diez y media. Puedo asegurar que entré a mi hora por tener experiencia.

Si tengo nietos, contaré que vi en directo el partido 100 del jugador más influyente de todos los tiempos en el fútbol español; que vi a Juanito jugar en el Burgos, donde mejor ha jugado nunca; y que el fútbol puede convertirse en una droga.


El torero de las cien corridas

La soledad presidencial

El cartel

Lo mejor, la banda

Don Víctor sigue igual

Emilio Huertas, el domingo en Las Ventas

Víctor Puerto (justo detrás del Aficionado Recalcitrante),
viendo a Huertas en Madrid