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jueves, 24 de septiembre de 2009

"YO HE BEBIDO LO JUSTO"

EXACTITUD
Por Pepe Cerdá
A. es un tipo estupendo. Vive aquí, en Villamayor. A. estuvo trompa desde los catorce hasta los cuarenta y cuatro. En su casa tenían unos campos con viñas que les producían unos dos mil litros de vino al año y en Mayo ya tenían que comprar porque se lo habían bebido entre su padre y él.
A. trabajaba en una empresa multinacional. A los cuarenta y cuatro le diagnosticaron, como es natural, una grave enfermedad hepática en una revisión de la empresa. El médico, poniendo cara de circunstancias, le dijo:

- Le doy la baja permanente. Y su enfermedad es tan grave que no creo que le queden más que unos meses de vida.

El que se murió fue el médico un par de años más tarde, tal y como le gusta comentar a A., que dieciséis años más tarde de esta conversación suele desayunar conmigo por las mañanas en el bar. A. dejó de beber y sigue con nosotros para asombro de la ciencia médica. Desde entonces cobra la inutilidad y hace pequeñas labores en el campo. Tiene una original idea de la justeza.
Dice:

- Yo he bebido lo justo. Una copa más y al cementerio. Una copa menos y aún estaría madrugando y trabajando en la empresa.

Y tiene más razón que un santo.