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jueves, 23 de abril de 2020

23 de Abril

 Feria deSevilla 2019

Burgos desde el Castillo

  
Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Entiendo que es fecha a propósito para que los nacidos en la Vieja Castilla emperejilen un puente como en todas las Comunidades en su día correspondiente, y salgan a ver mundo con el sosiego que da su tradicional sobriedad de temperamento y con la tranquilidad de saber que no se coincide con la marabunta de las festividades generales. Así solemos hacer la cuadrilla de amigos que permanece, casi toda en Burgos, en tal puente como el que hubiera empezado ayer. Este año venía redondo y la íbamos a echar por la parte de Extremadura, creo que quedamos la última vez que nos vimos en diciembre. Evidentemente no será y ya veremos el año que viene.

       El 23 de abril es el puente de Castilla y León, pero antes de que lo fuera, un servidor, que también fue joven y mucho más atolondrado que hoy participó modestamente a finales de los 70, poco antes de la mili, en pintar de rojo en el calendario día tan señalado entre literatos. Íbamos en autobús a Villalar -yo sólo fui un año, creo que en el 78 o 79- con tienda de campaña, chorizo, tortilla y vino a una especie de feria en una gran campa a la que acudían grupos muy variopintos. El que más destacaba era el PANCAL, que creo quería ser una especie de PNV castellano, pero donde más ambiente había era en los grupos comunistas a los que nos acercábamos por sentirnos afines y más que nada por ver si ligábamos. El momento orgásmico llegaba con el Nuevo Mester de Juglaría dirigiendo un coro entregado al canto de “Castilla entera, se siente comunera”. Nos creíamos importantes por sentir que nos vigilaba la Guardia Civil y “los secretas”, pero los alborotos que vi los protagonizaron los asistentes más radicales peleándose entre sí. Había “fachas” de entonces que no iban con los falangistas y comunistas que renegaban de otros comunistas. Un lío incomprensible para mentalidades como las nuestras inclinadas a la bondad y que imposibilitó que nos apuntáramos a ninguna facción política en estos más de 40  años que ya han pasado.
     
Sí. Echo de menos poder disfrutar esta fiesta de Castilla y León con ese sol amigo y esa suave brisa que se estila en la estación frente a una mesa con lo que sea, vino y los amigos de toda la vida. Lejos quedan Villalar, las tiendas de campaña y las ínfulas adolescentes, pero la amistad, poderoso vínculo que entre nosotros no ha padecido resquebrajaduras, permanece para recordarnos que quizás no hayamos perdido el tiempo, porque nos seguimos portando con cierto conocimiento. En uno de los últimos puentes del 23 de abril, la echamos en Molinicos, pueblo albaceteño de la comarca natal del difunto J. L. Cuerda, sabio que nos dejó dicho aquello de Amanece que no es poco. Vamos a tener que darle la razón.