sábado, 23 de febrero de 2019

El abad

Hans Vaihinger


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El “speechwriter” global de Sánchez, ese cormorán de biblioteca, titula lo suyo: “El Vaticano forzará al abad del Valle de los Caídos a permitir la exhumación de Franco”.

“Forzará a permitir”. Ese lenguaje parece del jurista que redactó el 155 de la Constitución, pero es el periodismo de nuestro tiempo, tiempo del “como si” (nos comportamos “como si” la realidad encajara en nuestros modelos, observó en 1911 el filósofo del “como si”).
El “speechwriter” no ha leído a Vaihinger y tampoco a José Romo, autor de “Independencia constante de la Iglesia Hispana”, un “descubrimiento” de Azorín (el mejor periodista que ha dado España), quien lo mostró al 98 en Toledo:
El Greco nos había llevado al cardenal Romo, y el cardenal Romo, con su libro singular, nos había adentrado en el corazón de España.
Romo compara las revoluciones americana (la de la libertad) y francesa (la de los farsantes) con una agudeza que no ha vuelto a verse: “Para que subsista el simulacro del sistema representativo introducido en Europa aun en el miserable estado que está figurando en nuestra época, se necesita infringir su reglamento, y observar una práctica enteramente opuesta a su teoría”, escribe el obispo antes de exponer la historia de la independencia de la Iglesia española.

¿“Forzar al abad”? El “speechwriter” pasa por alto la plenitud de poderes que la Regla benedictina confiere en dos largos capítulos al “padre del monasterio”, el abad, llamado también por San Benito “prior” y “maior”. El criterio de elección es “el mérito de la vida y la ciencia de las cosas espirituales”. Ha de ser “docto en la ley divina”, y alejado de toda agitación, inquietud, petulancia, obstinación, celotipia y suspicacia.

El abad que es digno de presidir un monasterio debe siempre acordarse del nombre que se le da.
Mas para Sánchez la Iglesia (artífice la unidad nacional, que de ahí viene todo) es una rama de Presidencia que le permitiría forzar a los abades como Irene Lozano a los santos.