martes, 21 de julio de 2026

Enhorabuena


Los cuatro Peñucos






Francisco Javier Gómez Izquierdo


          Usted vio la final del Mundial. Tiene claro quién mereció la Copa del Mundo, pero sabe como servidor que la cosa podía haber acabado 0-0 y el ascua arrimarse al espeto de cinco "penales" del "Dibu" Martínez, entusiasta representante de ese ejército de psicólogos que es la Argentina. Psicólogos que apuñalan mientras parlotean al micrófono palabros pontificales. El fútbol es como la Biblia. Cada cual lo ve e interpreta a su manera y usted, si es español ya tiene particular versión de lo que pasó la noche del domingo 19 de julio del 2026. La mía empieza por Luis de la Fuente, el mejor entrenador posible de selecciones del Mundo. A la mayoría de los campeones los educó en sus convocatorias desde que eran juveniles y conoce la medida de todos ellos. Él es sensato, siempre razonable, juicioso y a mi parecer profundo conocedor de los secretos del fútbol, uno de los cuales y posiblemente el más importante es la sana -y subrayo sana- camaradería dentro del vestuario. Tácticamente gasta un 4-3-3 flexible con movimientos corales en el que los laterales centran como extremos y los extremos presionan con una coordinación que ninguna otra selección ha sido capaz de imitar. A los cuatro de atrás les llamo "los peñucos" y así se lo recordé al gran Abilio cuando por la mañana pasamos de camino a Hacinas y bordeamos las cuatro peñas majestuosas desde su sobriedad: "Hoy tampoco pasa nadie por la pétrea defensa", aventuramos. Sensacional la línea de atrás  y eso que Unai Simón ha dado tardes en la Liga que habían generado dudas por su aparente pachorra desde un exceso de confianza quizás exagerado, pero la confianza de De la Fuente en él es inquebrantable y eso creo que le hace rendir mejor o como más concentrado. "No hay motivos para cambiarlo y además De la Fuente acertará con lo que decida", decía servidor a los nerviosos. Rodrigo. Rodrigo es punto y aparte. Es faro y general al que el resto de jugadores, ordenado y concentrado como  exige un Mundial, atiende en sus repliegues defensivos y de ataque. Han acertado concediéndole el título de mejor jugador del Mundial. Fabián y Olmo son mejores peloteros al lado de Rodri. No así Pedri, según mi modesto parecer -en la final pareció mucho más entonado- porque a veces me daba la sensación como que se estorbaban. Arriba Lamine tenía órdenes de intentar siempre el uno contra uno. No estuvo brillante, pero sí ha desgastando mucho a los rivales, como Oyarzábal, menos participativo con el  balón, pero sobresaliente sin él. Feliz hallazgo el de Baena y acertadísimo en los cambios el míster, sobre todo con el de Merino, tocado por la Fortuna que Napoleón pedía para sus generales, y en el de Ferrán, delantero que nunca me canso de explicar a los que desespera y me son cercanos. Mantengo que no hay tío más competente y listo para ir al espacio y señalar desmarques y me alegra que la fe que servidor le tiene se la tenga también Don Luis De la Fuente. Creo que Luis Enrique -uno de los mejores entrenadores de club, pero que no tiene paciencia para ejercer de seleccionador- se lo quiere llevar al PSG. Puede hacerle bota de oro.


     De Argentina y el apoyo del sistema fifero para llevarse el Mundial a base de una relajación arbitral que no se permite al resto -debió llegar a la final con cinco o seis jugadores sancionados- prefiero ya no hablar. Me cansa el Cafarnaúm, como decía el gran Pla, que rodea el fútbol. Soy un raro que me quedo con lo que empieza en el minuto uno y acaba en el noventa o en el ciento veinte. Este Mundial de América ha sido horrible, pero al final como ha dicho Kroos, ha ganado el fútbol. ¿Cómo se puede anular el gol de Nico? ¿Y por qué el segundo de Ferrán colocando los muñequitos cinco minutos después, tiempo suficiente para manipular lo que conviene? ¿Y qué decir de los "cancheros" que es como llaman a ciertos rufianes que viven del fútbol? Tal que Paredes, un buscarruinas clasificable en los 80 como Primer Grado penitenciario y conducción inmediata al Salto del Negro. Los jugadores argentinos con su falta de educación, su soberbia y su chulería macarra se han hecho despreciables para el resto del Mundo con todo merecimiento. Se han convertido en campeones del Mundo de la Canallería.


     Enhorabuena a la Selección y especialmente a Luis de la Fuente, ese señor que nos transmite orgullo sano a los españoles normales.