Francisco Javier Gómez Izquierdo
El poderoso sector de mercaderes fenicios sacaba a Lamine Yamal y a Cristiano Ronaldo en pantallones y pancartas y se hacía lenguas sobre el legendario pasado del portugués y el tremendo futuro del español antes de un partido de octavos en el que disfruté por lo parejo de las fuerzas, por la técnica individual de los protagonistas, por la táctica de dos entrenadores sensatos y para mí aplicados y por la emoción latente durante los noventa minutos.
A Lamine lo neutralizó Nuno Mendes con elegancia y poderío, dando sensación de impenetrable. Nuno Mendes resultó valladar y ariete, pues un proyectil de su zurda nos acongojó cuando lo vimos dirigiese hacia ¡menos mal! el larguero. Clave fue su lesión y clave fue la fatiga de Joao Neves y Vitinha sobre todo. Tres artistas que acaban de ganar la Champions con los esfuerzos y minutos que semejante labor supone.
Si el partido hubiera acabado 0-0 y se decidiera por los puntos del boxeo, el ganador hubiera sido España pero el fútbol propicia kaos tan insospechados como incontestables y los cambios de De la Fuente -por siempre sea alabado-, derribaron con un gancho letal a Portugal en un último minuto inolvidable. Muy seria España en la que no debe ser detalle menor los Cero goles en contra. Espera Bélgica, a la que sólo vi un partido al principio contra Egipto y me pareció menos que Portugal e incluso inferior a Egipto.
Egipto ha caído ante Argentina porque el VAR le ha puesto un pincho en el pescuezo al árbitro Letixier y ha anulado un gol a los africanos con esa trampa saducea que compromete a conveniencia, que es la cámara lenta. El mismo VAR que se escandaliza con una pisadita de hace cinco minutos cierra los ojos cuando el que pisó es pisado con parecida o mayor intensidad. Tras el 0-2 que debió ser 0-3 se lesionó el veloz Hassán, ovetense que hizo la mili en el Mirandés, Argentina fue cocinando bronca, Messi se retrasó para decidir como director porque en este equipo simeónico no lo hay y puso el 1-2. Empató con su talento natural y ya no cabía perdón para Egipto.
Que Brasil haya pasado por el Mundial como si fuera Ucrania o Suecia nos entristece a los ortodoxos. Brasil se ha reducido a los chispazos de Vinicius. Chispazos que ante Noruega no saltaron mientras Haaland se mostraba como la criatura preferida de las musas del Gol... y de los aficionados del Mundo que se inclinan hacia él por verle en débil compañía.
Inglaterra, que además de delantero centro tiene a Bellingham en plan taladrador de redes, siempre decepciona pero la veo por encima de Noruega como veo muy superior a Francia ante Marruecos, pero de este enfrentamiento de cuartos los que temen son los parisinos todos, gane o pierda Francia. Lo mismo va a dar. Los quebrantos y me temo que los duelos van a ser morrocotudos.

