martes, 31 de julio de 2018

Tariq

Young Sánchez


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cuando Carl Schmitt aclaró su concepto de “enemigo”, piedra angular de “lo político”, no existía el gobierno-okupa de Young Sánchez.

Schmitt distinguía entre enemigos privados y públicos, cosa que no hacen muchas lenguas, dando ocasión a malentendidos. En la evangélica “amad a vuestros enemigos”, el original dice “inimicos”, no “hostes”. No habla, pues, del enemigo político.

En la pugna milenaria entre el cristianismo y el islam jamás se le ocurrió a cristiano alguno entregar Europa al islam en vez de defenderla de él por amor a los sarracenos o a los turcos.
En RTVE, sin embargo, se han pasado el fin de semana publicitando a un portavoz de la fuerza expedicionaria que asaltó con cal viva la valla de Ceuta “guiados por Alá”. ¿A qué esperan para meter a ese tipo de ministro en La Moncloa?

No estábamos aquí la noche del 27 al 28 de abril del año 711, pero podemos imaginar a Rosa María Mateo entrevistando, sola o con Ana Blanco, a Táriq ibn Ziyad, jefe berberisco que desembarcó en la península con la ayuda de Don Julián, que hoy está en el gobierno, cuyo ministro del Interior, Marlasca, no es un ministro, sino una pegatina en el batín de Young Sánchez, como el astronauta Duque o la propia Mateo.
En vez de derribar la valla ceutí, abriendo una especie de Camino de Santiago “laico” para toda la muslimería, el gobierno hace el paripé de desplegar en los alambres unos pocos hombrecillos verdes para contener a todo el centro del campo africano, con Marlasca, que concibe el Ministerio como una Tate londinense para “performances”, jugando en Ceuta a la muralla de Jericó, aquella sábana que Claudette Colbert colgaba entre su cama y la de Clark Gable en “Sucedió una noche”.
Y no culpemos más de lo de Guzmán el Bueno a los benimerines, como impone la Comisión de la Verdad, ya que al chico lo mató el infante cristiano Don Juan, hijo de Alfonso X el Sabio y nieto de un rey santo, Fernando III, según el “Compendio de historia de España”, 1890, de Moreno Espinosa. “Hispania Aeterna!”