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martes, 3 de julio de 2018

Octavos



Francisco Javier Gómez Izquierdo


    Mientras el defensa Rubiales que también fue  sindicalista del fútbol se asienta en la presidencia de la FEF -un puesto de trabajo mal visto entre sus colegas los humildes, sobre todo en clubes como Lérida, Xerez, Levante y Alicante entre otros, donde defendió colores, sueldos y condiciones...-, y prepara contrato para entrenador que pueda y quiera dirigir a la selección española, un convenio justo con los futbolistas llamados a representar a la nación y se incomoda como acostumbraba cuando vestía calzona, con todo lo que se menea (¡no nos esperan días con las batallas de Rubiales... y la guerra de Lopetegui!), sigue el Mundial sin que nadie nos eche en falta y con alivios indisimulados entre los espectadores de casi todo el mundo, mosqueados con la manía que ha entrado a nuestros defensas de generar peligros en contra a costa de pasecitos horizontales cazados al descuido. No nos ganan los otros. Perdemos nosotros. Sin que casi nos acosen. Como tenemos dicho: un decadente desvarío.
        
Con un mínimo de suerte entrábamos por el lado bueno del cuadro. Con ella, entramos. Con un mínimo de suerte nos cruzábamos con Rusia y nos cruzamos. A poco que hiciéramos, ganábamos a Rusia y en ello andábamos hasta que a Piqué le dio por alzar los brazos como jotero de Huesca y adiós porque a De Gea estaba claro que no se le podía pedir ni lo mínimo. ¡Qué decepción!. Porque los nuestros son buenos. No están en forma y tienen demonios en la cabeza pero son buenos y su calidad tendría que haber valido. En fin, no le demos más vueltas.
      
Del Croacia-Dinamarca no  pude ver más que la prórroga y los penaltys. Últimos minutos con todo el protagonismo para los porteros Schmeichel, igualito que nuestro Pieszeck polaco, y Subasic, dos parapenaltys a los que a veces les falta colocación y seguridad en sus ligas. Pasó Croacia con inesperados apuros y me dicen que con evidentes signos de cansancio en sus jugadores pero ¡eso sí! dispuestos a entregar las asaduras si fuera preciso por la gloria de su país.
     
Ayer Brasil pudo con México sin sobresaltos dando sensación de solvencia y seriedad para enfrentarse a la selección más pintada que va a ser la belga. Seriedad salvo en Neymar, un chico que ya hemos dicho que nos parece muy mal compañero y un redomado titiritero presto en todo momento a fingir agresiones homicidas. El VAR tendría que poner a este perillán en su sitio con las tarjetas de visita pertinentes.
     
Lo extraordinario pasó en el Bélgica-Japón cuando Haraguchi y sobre todo el Inui de Ipurúa que se va al Villamarín marcaban dos golazos a Courtois merced a una fatal colocación defensiva... pero los belgas, que son muy buenos y además muy altos se han arremangado para ejecutar el plan B. Tienen un plan A dominador en base a su excepcional condición técnica, un plan B con balones altos a Lukaku, o los reservas Batshuayi, Chadli y también Fellaini si no ha salido de titular y un plan C basado en el contraataque que es la suerte que mejor ejecutan.
     
Me dio pena la derrota de los japoneses en el minuto 94 tras una contra llevada por De Bruyne que iba envenenada desde que Courtois le dio el balón con la mano. Perfecta la ejecución de la jugada con unos movimientos y amagues de Lukaku más propios de gráciles bailarinas que del hombrón que es este gigante del Manchester.

En el lado difícil del cuadro esperan un Brasil-Bélgica y ese Francia-Uruguay que todos los aficionados esperamos expectantes. Sin Cavani, no será lo mismo, pero aún así, promete. Hasta ahora me han parecido las cuatro mejores selecciones. Lo malo es que de las cuatro sólo quedará una y no es seguro que gane la Copa del Mundo. Por el lado fácil puede colarse cualquiera. Yo pensaba que iba a ser España.