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viernes, 13 de julio de 2018

"Espantás"




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La socialdemocracia es para el dinero como un veraneo en el norte. El dinero es cobarde, y para crecer y multiplicarse requiere de “paz social”. La solución de los oligarcas (la oligarquía es el régimen más estable que se conoce) pasa por poner a los comunistas (“los populistas”, en jerga sorayesca), que son los más chinches, un sueldo del Estado más un BOE y el Twitter para jugar, que la “paz social” estallará como en la novela de Gironella, con Pedro Sánchez, que parece bien “mandao”, de galán de temporada, y con María Soraya, que trisa mucho, de jefa de una oposición pequeñita a la que todo se le vaya en gritos, y en este contexto hay que situar la “espantá” del registrador de Santa Pola.

    –¿Y esas “espantás” tan tuyas que el público no se explica? –pregunta Carretero a Rafael El Gallo, genio de la “espantá”.
    
El público no se las explica porque no está delante del toro –contesta El Gallo–. Eso responde siempre a un extraño que hace el bicho, a una amenaza, y como no tengo piernas para confiar en ellas y, a una “tarascá” de él, pudiera echarme fuera de un salto, tengo que cogerle la vez al toro y salir por pies.
    
¿Qué bicho le hizo un extraño a Mariano para que éste saliera por pies dejando un bolso en el escaño?

    La “espantá” es una suerte taurina de la derecha que no se atreve a decir su nombre, y la “espantá” de Rajoy tiene su precedente en la “espantá” de Suárez, que en una noche de enero salió por la TV y dijo una de aquellas frases que le componía su “speechwriter”, el Sorensen de Mosteiro: “Dimito porque no quiero que el sistema democrático sea un paréntesis en la historia de España”.
    
¿Qué España? ¿Qué historia? ¿Qué paréntesis? ¿Qué sistema democrático? Nada. Suárez nunca dijo qué Alicia lo perseguía (¡y tampoco nadie se lo preguntó!) cuando salió corriendo como el Conejo Blanco:

    –¡Me voy, me voy, me voy! ¡No, no, no, no, no, no, yo ya me voy! ¡Si me hablan ya no estoy! ¡Me voy, me voy! ¿Qué tal? ¡Adiós!
    
¡Y se creen Cincinato!