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miércoles, 11 de julio de 2018

Francia


Por el Arco del Triunfo

Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Como la Final de Rusia la va a jugar Francia, todo el mundo reivindica el nuevo orden del fútbol que consiste en mediocampistas potentes físicamente, con un nivel técnico de notable alto que sepan contactar en milésimas de segundo con un delantero poderoso también en lo físico que alcance tiempos de velocista y con el que a la naturaleza se le haya ido la mano a la hora de repartir las dosis de talento. O sea: Pogba, Kanté, Matuidi y... Mbappé. Éste último, la estrellla llamada a brillar en un firmamento mitigado por la desazón da las dos que se pretende releve.

       El poderío de los centrocampistas franceses llama la atención por su estética airosa a pesar de su contundencia, por su negritud hacendosa refractaria a la ociosidad y sobre todo por su eficacia fruto de una acertada colocación en el campo de batalla. La importancia del trabajo de las tres tallas de medio va ligada a otras importancias tan necesarias como la suya que conforman una táctica o estrategia elaborada por Monsieur Deschamps, un entrenador al que cuesta ponderar como creo merece por su, dicen, “practicidad insultante” “represora de hermosas capacidades”. ¡Qué cosas se dicen!

      Monsieur Deschamps no sólo tiene trabajados los medios. De sus cuatro columnas defensivas ha sacado un muro prácticamente infranqueable que vigila desde atrás el excelente Lloris, al que no parece llegarle el virus porteril del verano, mientras en punta se ha encontrado a Mbappé, uno de esos  fenómenos  que te sacará de apuros cuando lo necesites. Para que así sea, manda a Giroud partirse la cara con los centrales contrarios y a Griezmann, sobre todo a Griezmann, que ejerza de capataz con todos. Creo que el siete del Atleti es el alma de la selección; el que mejor lee los partidos y para un servidor, el más decisivo y resolutivo del equipo. Por encima de Mbappé.
      
Todas las virtudes de Francia podrían haber quedado aparcadas si Tobías Aldeweyreld llega a marcar el gol que tuvo o Hazard abre diez centímetros menos su disparo a la izquierda de LLoris. Todo hubieran sido parabienes al técnico centrocampismo belga, a las virguerías de Hazard y De Bruyne, al portentoso galopar de Lukaku.... y es que cualquiera de las dos selecciones podría haber pasado. Pienso que con argumentos muy parecidos, a pesar de que Witsel y Fellaini, quede admitida la importancia actual de los medios,  no estén al nivel de Kanté -¡que tío éste Kanté!- o Pogba.
       De todos modos no queda otra que aceptar lo evidente y comprender que sin físico no hay nada que hacer hoy en el fútbol. Toca prepararse como atleta y además, claro está, dominar el balón con los pies como si lo hicieras con la mano. Como Francia y Bélgica. Dos selecciones capacitadas para ganar un Mundial.