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lunes, 16 de julio de 2018

Campeón incontestable. Francia

 En Francia hay jardines que parecen campos de fútbol

  "Deschamps tiene muy bien ensamblados todos los elementos"
Un argentino en la mina


Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Es sabido que el fútbol lo ve cada cual a su manera y lo cuenta como le parece, pero a mí me da la impresión de que a los sesudos cronistas y locutores de la final de Rusia les ha entrado como coraje el que Francia haya ganado el Mundial. He visto el partido en la mina y nada más empezar los que hablaban por la tele y sobre todo Camacho recriminaban el carácter defensivo francés impuesto por Monsieur Deschamps y aplaudían con entusiasmo la disposición croata. A Monsieur Deschamps se le ha juzgado con una desconsideración tan exagerada como injusta porque a mí me parece y lo he puesto aquí antes de alcanzar su apoteosis, que no se le puede acusar de desconocer lo que lleva entre manos ni exigirle que su selección juegue como a los circunstanciales locutores Kiko y Camacho les apetece.  Monsieur Deschamps cuenta con un centro del campo elástico, vigoroso y con suficiente técnica como para no envidiarla. Con Kanté, Matuidi y un Pogba hoy sensacional más la confianza de los cuatro baluartes tras los que se parapeta Lloris, otro que faltaba por caer en el pestífero virus del guardameta, ha formado un bloque impenetrable desde el que salen como centellas dos elementos destructores -Mbappé y Griezmann- que aseguran el triunfo en cualquier batalla. Monsieur Deschamps sabe de la excelencia de sus hombres y como conoce como nadie el modo de alcanzar su mejor rendimiento ha entendido de modo muy acertado que lo más adecuado era trabajar el contraataque. Lo ha hecho de manera brillante, incluso concediendo una tarde, la de Argentina, al gusto de lo políticamente correcto. Ha alcanzado el campeonato y no cabe más que felicitarlo, porque de aquí en un año sólo recordaremos que Francia es campeona del Mundo.
      
Nada más empezar el partido se vio cómo  Croacia se esforzaba en el acoso y derribo de una resistencia francesa que disimulaba en tres cuartos y se empleaba con contundencia de medio campo hacia atrás. “..como  pierdan la pelota le va a ir a Mbappé o Griezmann y la lían seguro”. Y la han liado. La táctica era ésa: robar el balón con terreno en el que retar al sprint a Lovren y Vida. El triunfo se puso de cara gracias a ese punto de suerte que se precisa y que acompaña siempre a los campeones: una falta que no fue, un penalty que nunca o casi nunca lo era antes del VAR (el VAR falsea  el espíritu del fútbol) hasta pasar a la sensación de una poderosa superioridad gala. Croacia, acaparadora de la mayoría de los afectos, parecía más que era y en cada pérdida de sus medios temblaban los corazones de sus adeptos de siempre y los de los circunstanciales.
     
Escribo un poco cansado y quiero dejar constancia como resumen que creo que ha ganado la mejor selección; que sólo le ha hecho sombra Bélgica; que Griezmann me ha parecido el futbolista mas importante de los franceses y por tanto del campeonato. Que no se ha conocido Mundial tan calamitoso para los porteros. Hoy, y en día tan señalado, era para que Subasic hubiera andado mucho mas ágil de reflejos en los goles de Pogba y Mbappé y ¡ay! ¡cómo ha manchado Lloris la brillante hoja de servicios a la que sólo  faltaba el último sello!
      
No me olvido del magisterio de Modric, de la casta de Perisic, de las explosiones de Mbappé, del extraordinario comportamiento de Poga y sobre todo de la inteligencia y la clase de De Bruyne, junto a Griezmann, los dos mejores futbolistas del Campeonato del Mundo en Rusia.